Gerardo Cantero, un enamorado de las vacas tudancas

Gerardo Cantero González nació en el pueblo cántabro de Arenas de Iguña en el año 1.885. Sus padres fueron Eustasio Cantero, nacido en Cambarco y Rosario González que vivieron alternativamente tanto en Arenas de Iguña donde regenteaban una pequeña fábrica de harinas y el pueblo de Esanos.

A finales del siglo XIX no era fácil mandar a un niño lebaniego a estudiar. Pocos podían tener ese privilegio. Pero tanto Gerardo, como sus hermanos Luis y Gumersinda, salieron de Bedoya para adquirir una instrucción superior a la que iban a recibir en la escuela de Esanos.

Mientras estuvo interno en el colegio, Gerardo fue descubriendo y descifrando lo que desde bien pequeño acarició y planeó en su cabeza. Siempre pensó que algún día tenía que ser el dueño de una cabaña de vacas tudancas, pero no de una cabaña del montón, tenía que ser la mejor cabaña de la zona. Era un enamorado de la vaca autóctona cántabra. Pero, para lograr ese sueño necesitaba disponer de una hacienda poderosa para poder sustentar y nutrir el ganado.

En Liébana corrían tiempos de penuria y se vivía primordialmente de la agricultura y de la ganadería; una tercera alternativa era emigrar a tierras americanas, como Cuba, México, Argentina, etc. Fueron los clásicos indianos que con tanto sacrificio y trabajo lograron elevar las débiles economías y el nivel de vida de sus familias y en algunos casos de los habitantes de sus pueblos natales.

Animado Gerardo a emprender la ruta americana, el 22 de Diciembre de 1.912, con 27 años, parte rumbo a México junto a otro vecino de Esanos llamado Jesús Gómez Alonso. Iban ilusionados y convencidos de que la estancia americana les iba a resultar provechosa. Portaban un pequeño equipaje donde no faltaban unos chorizos y alguna botella de aguardiente para otros vecinos que ya estaban en tierras aztecas. Llegados a México, Gerardo y Jesús se establecen, vinculados al sector del comercio, formando sociedad en el norte del estado de Puebla, concretamente en la localidad de Zoquiapan.

En 1.916 regresó a España para ir preparando las bases de su añorado proyecto y en el transcurso de ese mismo año vuelve de nuevo a México. En esta ocasión formando sociedad con su cuñado Luís de las Cuevas y también con el vecino de Trillayo Felipe Cuevas. Su estancia en México dura casi cinco años y regresa ya definitivamente a la tierruca en el año 1.921.

Con el dinero conseguido y con el pensamiento siempre puesto en la ganadería, construye una casa en Esanos, con su correspondiente cuadra y pajar, contiguo a ella y va adquiriendo las vacas. Recorre las mejores ferias de la provincia, hasta lograr una gran cabaña que llamaba la atención en cualquier exposición ganadera de la zona. Así mismo, para el sustento de las vacas, adquiere en el año 1.922 la extensa hacienda que tenía en Bedoya un vecino de Potes apodado "Patuca". Productivas y grandes fincas donde tienen cabida también los viñedos que Gerardo planta en el “Dobro”, llegando a ser el principal recolector de vino en el valle. Construye también un invernal en el “Cercado” para alojar el ganado en los meses de invierno.

Gerardo Cantero, fue a su vez miembro fundador, gran impulsor y secretario de la "Asociación Ganadera de Bedoya", constituida el año 1.924. Dicha Sociedad tenía como fin el mirar por los intereses de la cabaña de vacas del valle, el nombramiento y soldada del vaquero, elección y mantenimiento del toro semental, formación de vecerías, nombramiento de guarda de campo, etc. etc. Así mismo se contrató un seguro para paliar a los ganaderos del valle por posibles pérdidas, o muerte del ganado vacuno. Gerardo, aparte de fundador, contribuyó con 100 pesetas para engrosar los fondos de dicha Asociación. Y para rematar hay que consignar que fue nombrado Diputado Regional.

En cuanto a sus datos personales y familiares hay que hacer constar que Gerardo permaneció soltero. Ocasiones para cambiar de estado no le faltaron. Era un joven con una importante cultura, alto, bien parecido y encima con dinero. Pero el destino quiso que se mantuviera soltero. Tuvo que rodearse de jornaleros, de criados o sirvientes para poder sostener la cabaña de vacas, la hacienda, los viñedos y los quehaceres domésticos.

En el año 1.932 solicitó al Concejo de Bedoya una traída de agua para su consumo doméstico procedente de una fuente pública denominada "La Llamilla". El Concejo se lo concedió y en contraprestación, haciendo los vecinos la correspondiente zanja, Gerardo construyó una fuente pública en el pueblo de Esanos con el agua sobrante. Su casa fue la primera del valle que tuvo el agua corriente.

En los años 40 fue uno de los fundadores de la Asociación Provincial de Ganado Tudanco. La idea surgió en la península de la Magdalena, en Santander, durante una exposición de ganado donde se reunieron los mayores entusiastas y ganaderos más destacados de la Provincia y decidieron hacer algo para preservar, mejorar y conservar la raza de sus vacas.

Durante la guerra Civil Española, Gerardo se vio envuelto en varias situaciones muy comprometidas. Por su edad, con más de 50 años, no tuvo que incorporarse al frente. Liébana estaba tomada por las fuerzas de izquierda o republicanas y Gerardo, aparte de ser un hombre con un notable caudal y con muchas vacas, tuvo unos ideales que comulgaban más con la derecha. Las envidias eran causa y motivo suficiente para llevar a cualquier vecino a destinos no deseados. Los "paseos" se centraban en todos aquellos sospechosos simplemente por simpatizar con el bando contrario. Gerardo era una "pieza de presa" y así sucedió: En un camión fueron sacados de sus casas Benjamín Bada, natural de Armaño que tenía una tienda de comestibles en Tama; Florencio Castelao, capataz de la finca que tenía D. Luís de las Cuevas en Tama y Gerardo Cantero. El camión tomó rumbo hacia el puerto de Piedrasluengas en un viaje que estaba predestinado para ser el último para sus tres ocupantes.

Era una noche cerrada y nadie sabe cómo ocurrió todo pero, en un descuido de los opresores, Gerardo se tira por un terraplén emprendiendo por el monte una veloz huída. Sonaron más de 20 tiros pero Gerardo logro escapar a la muerte, sin ser alcanzado por ningún proyectil. Se refugió en el cercano pueblo de Valdeprado, recibiendo la ayuda de un conocido suyo que le escondió en su casa. Posteriormente y tras un sin número de penalidades, agotado y extenuado, pudo pasar a través de los montes a la zona liberada por los “nacionales” de Palencia. Sus dos compañeros de viaje, no llegaron a tener esa suerte.

Cuando los “nacionales” tomaron Liébana, en Septiembre de 1.937, pudo regresar a su casa de Esanos y se encontró con la desagradable sorpresa que habían repartido sus vacas, siendo adjudicadas a otras personas del mismo Esanos y pueblos limítrofes. La incautación de animales y el saqueo de las casas de muchos derechistas, fue una costumbre generalizada. Con mucho esfuerzo, con disgustos y con enfrentamientos logró recuperar de nuevo la mayoría de su ganadería.

Las guerras civiles, y peor aún las postguerras, traen desenlaces y situaciones llenas de paradojas. Si Gerardo logró escaparse de la muerte, a la que estaba sentenciado por la gente de izquierdas, posteriormente fueron los otros, los "nacionales", los que le acusaron y llegaron a procesar.

En la postguerra, en el norte de España, quedaron varios guerrilleros que se echaron al monte declarándose rebeldes al no comulgar con los ideales de la dictadura. Fueron los llamados emboscados, maquis, o los del monte. Al igual que en el resto de España, en Cantabria aquellos que escogieron esta forma de lucha de guerrillas, buscaron las zonas más propicias de la geografía cántabra para emboscarse y Liébana es ideal por ser un terreno agreste y fácil para poder evadirse de las fuerzas del orden. Las montañas lebaniegas y las lindes de los caminos eran un territorio que les pertenecía con el mismo derecho que a las alimañas. Una de estas guerrillas la formaba la “Brigada Machado”, ya que era su jefe Ceferino Róiz "Machado", nacido en Bejes. El pueblo de Esanos fue un lugar donde los guerrilleros tenían su punto de reunión y de enlace cuando merodeaban la zona.

En una noche invernal del año 1.941 se presentan varios miembros de ésta Brigada en la casa de Gerardo Cantero y le dicen: "Tienes que ayudarnos, tenemos un hombre herido y necesita que le vea un médico. Llámalo, pero que no se entere nadie de esto. Le dices que es un criado tuyo, y que quede todo bien claro; por la cuenta que te trae, no te equivoques". Así lo hizo Gerardo, tenía que navegar a dos aguas, ya que de no hacerlo así, correría un verdadero peligro. No era tampoco la primera vez que tenía a los guardias calentándose en la cocina de su casa y en el desván a los guerrilleros. Como le habían insinuado, Gerardo le explica al galeno que aquel hombre era uno del personal de su servicio. El médico no rechistó, calló pero no fue engañado, sobre todo al ver las heridas de bala que tenía aquel hombre. Le atendió, y al cabo de unos días, cuando el guerrillero ya había abandonado el domicilio de Gerardo, el médico delató el suceso a la Guardia Civil, siendo procesado Gerardo por proteger al herido.

La sentencia dice así: "El procesado Gerardo Cantero, que conocía a "Machado" desde antes de la guerra de Liberación, tuvo algún contacto esporádico con dicho sujeto sabiendo que formaba grupo de gente armada para dedicarse al robo y concretamente en fecha no bien determinada en el año 1.941, recibió la visita de "Machado" al que acompañaba un individuo de su cuadrilla no identificado, que se encontraba enfermo, alojando Gerardo Cantero al enfermo en su casa y llamando al médico para que le asistiera, a quien hizo creer que se trataba de un criado suyo; días más tarde, ya repuesto el forajido, abandonó el domicilio de Cantero sin que se pruebe que este procesado haya tenido anteriores o distintos contactos con bandolerismo."

Se le condenó a la pena de TRES AÑOS de prisión menor, con sus accesorios de suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y derecho de sufragio durante la condena, así como a una multa de 25.000 pesetas. Posteriormente hace referencia a que “al penado Gerardo Cantero se acuerda indultarle de las tres cuartas partes de la pena privativa de libertad”. La fecha es en Burgos a 27 de Enero de 1.953.

Con casi 70 años tuvo que pasar Gerardo cerca de un año entre rejas. Con lágrimas en los ojos, sumido e indignado por la injusticia sufrida, regresa otra vez a su casa para seguir dirigiendo su hacienda. Todo el pueblo salió a recibirle entre abrazos y sollozos por la emoción. Posteriormente, acudieron a la ermita de Nuestra Señora de los Angeles, en Esanos, para agradecer a la patrona del pueblo el regreso de Gerardo.

Gerardo fue un hombre con unas profundas convicciones religiosas y fruto de ello y de acuerdo con el cura de la parroquia de San Pedro de Bedoya, donó para el retablo del altar mayor las tallas con las imágenes de San Luís Gonzaga, la Virgen del Carmen, San José y la Virgen del Pilar. Sufragó también una imagen de Santa Marta para que de forma itinerante "visitara" todos los domicilios de la Parroquia. Así mismo entregó a la misma Parroquia de San Pedro de Bedoya unos terrenos pertenecientes a una finca suya para la ampliación del cementerio.

Rodeado, atendido y querido por su servidumbre, que con el discurrir de los años llegaron a constituir una unidad familiar, falleció en Esanos el 16 de Octubre de 1.973 a los 88 años.

José Angel Cantero - Marzo-2.008

- Poesía de Gerardo Cantero dedicada al valle de Bedoya

 

 

 

Retrato de Gerardo Cantero
D. Gerardo Cantero González
Casa construida por D. Gerardo Cantero en Esanos
Casa construida en Esanos
Hornacina con Santa Marta
Hornacina con Santa Marta que aún hace el recorrido, de forma itinerante, por los domicilios del valle

- Julia Emma López Roca

- Lucio Vicente López Lozano

- Francisco Aguilar Piñal

- Juan Gómez de Bedoya

- Ángel Salceda y Antonia del Corral

- Félix de las Cuevas González

- Vicente López y Planes

- Ramón de la Vega Alonso

- Esteban Cuevas González

- Fernando Gómez de Bedoya

- Francisco Gutiérrez de Valverde

- Sor Estéfana de las Cuevas Salceda

- Sor Felipa de las Cuevas Salceda

- Mariano Cuevas y Cuevas

- Gaspar de Celis y de la Canal

- Juan Manuel de las Cuevas Movellán

- Lucas de Celis Gómez de Bedoya

- Felipe Cuevas Gómez

- Pedro Antonio Gómez Haza

- Moisés de las Cuevas Caviedes

- Rosa Mayo Barrallo

- Pilar Peña Gutiérrez

- Nemesio Cuevas y Cuevas

- Angel Soberón Vega

- José María Bedoya González

- Alfonso Gutiérrez Cuevas

- Mena Sánchez Cuevas

- Luis de las Cuevas y de las Cuevas

- Jorge de las Cuevas Gómez

- Nicolás de las Cuevas Cabiedes

- Primo Cuevas Alles

- El Marqués de Morante

- Condes de la Cortina

 

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Marcelo - 08-07-09
mverdejal@gmail.com

Siempre recuerdo a mi padre, Manuel Verdeja, o Nel como le llamaban en Esanos, hablar de los años que paso trabajando en casa de Gerardo Cantero.
 
 
 
 

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