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Cinco jabalís con muchas incidencias Accidente de un cazador y presencia de osos en Pámanes |
Son las ocho de la mañana del sábado día 4 de Diciembre. Liébana amanece cubierta de una blanca capa. En las cotas altas es de nieve, pero en niveles más bajos se debe a una fuerte helada que se marcaba en los rostros de la cuadrilla 141 que a esa hora llegaba a la Viñona donde se tuvieron que acreditar ante la guardería y donde Tino, como jefe de la cuadrilla, les iba aleccionando sobre el desarrollo de la cacería que se iba a celebrar en el lote de Pámanes, en el valle de Valdeprado.
De esa manera, mientras los cazadores se parapetaban y se abrigaban hasta las orejas, se daba la orden de entrada a los monteros con los perros. Hacía mucho frío y todo el mundo quería un poco de acción. Los perros tardaron en dar con los jabalís. Eran ya las doce de la mañana cuando Aquilino, de Mogrovejo aunque casado en Cobeña, los oía de lejos. "Vienen hacia acá", pensó, a la vez que preparó el arma y puso los cinco sentidos (y alguno más) en alerta máxima. Aquilino no es de los que, ante situaciones cómo ésta, se pone nervioso en exceso, aunque un cosquilleo le recorría todo el cuerpo. El ruido de la hoja del hayedo le pone en guardia cuando ve aparecer la silueta del jabalí que trataba de huir de la quema. Seguro que el marrano veía detrás de cada árbol la figura de un cazador porque, a la vez que ascendía zigzagueando monte arriba, cada poco levantaba la cabeza en busca de posibles enemigos. Un disparo de Aquilino sirvió para el jabalí se revolviese y diese la vuelta, pero no fue muy lejos porque un segundo impacto fue suficiente para que Aquilino le viese rodar unos metros. Dio un peso de 70 kilos. Minutos más tarde, se le presentó la ocasión a Dámaso Verdeja, también de Mogrovejo. No tenía demasiado lejos al jabalí, cuando le disparó. La escopeta estaba cargada con dos balas, así que había que afinar. Con el primer disparo lo único que hizo fue hacerle un agujero en una oreja, pero con el segundo se le metió en todo el "arca". No sé de qué raza son los jabalís, pero había recibido una bala fatídica y aún tenía arrestos para seguir su camino en busca de la vida. Maso, al verlo aún correr, volvió a cargar la escopeta solamente con otra bala y le volvió a disparar, pero en ésta ocasión con poco éxito. "Se me escapa", balbuceó Maso. Sin volver a cargar, trató de cortar la marcha del jabalí y echó a correr para cortarle la salida. Un tropezón fue suficiente para que Maso volase unos metros por el aire, soltando el arma que también supo lo que era volar y luego patinó por la fuerte pendiente por encima de la dura y helada nieve. Dicen que bajó unos veinte metros, pero no bajó solo. Unos pocos metros más adelante, al jabalí herido se le doblaron las patas y también emprendió una trompicada velocidad rodando monte abajo y parando contra un haya. Pero Maso ¿dónde paró?. Contra un seco y arrugado tocón donde estrelló su frente. Allí quedó inerme, con las gafas incrustadas en las narices, envuelto en un charco de sangre y a pocos metros de él, el jabalí. Ni uno ni otro metían ruido. El jabalí estaba muerto y el cazador sin conocimiento. Así estuvieron unos minutos sin saber uno del otro, hasta que apareció por allí El Nene que seguía a los perros y al ver la escena se tuvo que restregar los ojos y enseguida avisó por la emisora. "Aquí abajo hay un cazador herido..., venir alguno para acá". "Está sangrando por la cabeza y no se mueve". El pánico cundió entre los compañeros y enseguida acudieron los más cercanos. ¿Le habrá herido el jabalí?. ¿Sería él con la propia escopeta?. Todo eran conjeturas, hasta que por fin Maso dio señales de vida y pudo explicar lo sucedido, manando copiosa sangre por la frente. Entre el Nene y Tasio Campollo le vendaron la frente con un pañuelo y enseguida le llevaron hasta Potes donde le hicieron una cura ya continuación le mandaron en una ambulancia hasta Sierrallana. Siete puntos le tuvieron que dar antes de regresar a Mogrovejo.
"A ver Tino, hay que retirarse de donde estamos, tenemos que echar la cacería para otra parte del lote, aquí no se puede cazar", le dice Aníbal. "De acuerdo, vamos a echarla entonces por encima de la carretera subiendo para Piedrasluengas", le contesta Tino. Y así sucedió, cambiaron los puestos y a las cuatro y media de la tarde le salió un jabalí a Mena que le pudo mandar un par de recados, pero el marrano siguió su ruta. "Yo creo que le pegué, pegó un salto, se sentó de las patas traseras, pero se volvió a levantar y marchó a toda velocidad", decía Mena. Pero no fue muy lejos, porque un poco más arriba estaba Jorge Cuevas (padre) que quiso dejar alto el pabellón. Hacía ya mucho tiempo que no había matado un jabalí, pero hoy solo necesitó dos disparos para rematarlo, con la lógica satisfacción de Jorge que veía recompensado algún fallo que tuvo en cacerías anteriores. Pero quien tuvo, retuvo y hoy Jorge apuntó como siempre supo hacerlo. El jabalí dio en la báscula 75 kilos. La cacería aún seguía y en pocos minutos se arregló el día, ya que todos pensaban que la zona donde estaban cazando no era muy buena, pero a veces no se sabe dónde salta la liebre, en éste caso los jabalís. Y para demostrarlo, otro que también tuvo la oportunidad fue Primo Cuevas y no la desaprovechó. Los perros perseguían a un jabalí, que optó por darse la vuelta, pero no contaba con que detrás de los perros venía Primo que solo necesitó un disparo para verle rodar por la pendiente unos metros más adelante. Y para rematar la jornada, al límite ya de las cinco de la tarde, fue Ceci el que tuvo la ocasión de disparar. Con el primer disparo tuvo poco acierto, ya que el marrano arrancó con más velocidad y Ceci tuvo que echar una carrera para acercarse y cortarle la marcha. Dos nuevos disparos fueron suficientes para pararle en su intento. Era el quinto jabalí y último ya de la jornada y como se suele decir no hay quinto malo. Por lo menos dejó a todos los componentes de la cuadrilla con una gran satisfacción por el resultado de la cacería, únicamente enturbiado con el percance de Maso, pero cuando se recibieron noticias satisfactorias de su salud, la alegría volvió otra vez a todos los componentes de la cuadrilla. |
CUADRILLA 141 |
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Fecha |
Monte |
Jabalíes |
Cazadores |
25-09-2010 |
1 |
Francisco | |
12-02-2011 |
8 |
Aníbal, Rubén, Sergio, Lucio, Tasio, Santi, Chico y Pablo | |
24-10-2010 |
6 |
Abelín (2), Ivana, Aquilino, Sito y Miguel | |
31-10-2010 |
1 |
Benjamín Cuadriello | |
20-11-2010 |
3 |
Aquilino, Lucio y Chico | |
4-12-2010 |
Pamanes |
5 |
Aquilino, Dámaso, Jorge, Primo y Ceci |
18-12-2010 |
5 |
Serafín, Aquilino, Pascual, Sergio y José María Gaipo | |
22-01-2011 |
8 |
Ramón Gaipo (2), Chico, Francis, Llorente, Chanchel, Sergio y Miguel |
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