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Celia Cuevas Vega

"No sé cómo no quedamos todos los niños traumatizados"

 

Hace ya bastante tiempo que tenía pendiente una charla con Celia. Por diversos motivos esa entrevista se fue postergando hasta hoy, una tarde calorosa del mes de Julio que, con estruendo de truenos como fondo, nos pusimos a ello.

¿Dónde naciste?

Nací en San Pedro de Bedoya, yo fui la segunda de tres hermanos. De aquella nacíamos todos en casa, no había hospitales. Aquí en Bedoya eran Rosalía Róiz y Rosa Mayo las encargadas de ayudar a las madres a traer sus hijos a este mundo. Por desgracia, no siempre con buenos resultados porque se morían muchos niños al nacer.

¿Qué recuerdos tienes de cuando eras pequeña?

Lo que más recuerdo fue cuando murió mi padre, que se llamaba Federico. Era yo una niña y en un mes se murieron mi padre, la tía que nos había criado, el abuelo de Pumareña (Vicente Vega) y el de Esanos (Nicolás Cuevas). Fue todo muy rápido.

¿Cómo es eso de que os crió tu tía?.

Mira, en realidad al que crió fue a mi padre. Mi tía Lipa (Felipa Gutiérrez) no tenía hijos y entonces trató con mi abuelo el llevarse con ella a mi padre y así lo hizo. Fue como una adopción.

Creo que tienes antepasados mexicanos.....

Sí, mi abuela materna era nativa de México, se llamaba Francisca Sánchez y luego se casó con Vicente Vega, mi abuelo. Mi madre, Guadalupe, también nació en México.

¿Llegaban los Reyes a San Pedro?

Mira, había en San Pedro un vecino muy ocurrente que se llamaba Duardo y solía decir que los Reyes bajaban por la Peña de las Segás y que Melchor traía un caballo que estaba cojo. Pero así y todo, cojo o como fuera, los Reyes llegaban a San Pedro. Era una ilusión muy grande la que teníamos los críos. También pedíamos los aguinaldos por las casas. Íbamos los muchachos de Esanos y San Pedro juntos al amanecer del día de Reyes.

¿Qué os solían dar?

Nos daban alguna perra, una onza de chocolate, una naranja, manzanas, alguna pera...., andábamos tan contentos como los de ahora que lo tienen todo. Me acuerdo que en casa de Dª Rosalía y D. Fernando Gómez solían amasar la víspera de Reyes y llenaban el horno de roscos para dárnoslos al día siguiente, que no era poco. Me acuerdo también de Gerardo Cantero que nos daba una peseta rubia a cada uno. Las sacaba en fila y allí las repartía. Era todo un espectáculo, una fiesta. Con lo que sacábamos, cada uno lo llevaba a su casa. También diré que los mozos pedían aparte el aguinaldo y esos sí que lo celebraban todos juntos. Nos solían invitar a los críos a comer con ellos.

Ahora que hablas de comida, ¿se pasaba hambre de aquella?

En general, hambre no se pasaba, pero sí que faltaban muchas cosas. Siempre había algo para llevarse a la boca. Me acuerdo de otra vecina, Marina Galnares, que a los niños nos repartía fruta y cuando amasaba nos untaba un pedazo de torta con miel. Figúrate lo que nos gustaría aquello.

¿Qué tal la escuela?, ¿te acuerdas de los maestros?

Cuando empecé a ir a la escuela, íbamos juntos los críos y las crías, luego ya nos separaron. Me acuerdo que la primera maestra se llamaba Doña Margarita, luego tuve a Laudelina, a Vitoria, a Cuqui con la que estuve más tiempo y por fin la Ceci. Para mí fueron todas muy buenas maestras, pero yo destacaría a la Cuqui. Sí, fue una buena maestra y yo tuve la suerte de estar mucho tiempo con ella. Los lunes no teníamos clase, todo el mundo iba al mercado a Potes. Yo me acuerdo que mis padres marchaban por la mañana temprano con el burro cargado de hortalizas o de fruta y en el pueblo no quedábamos nada más que los viejos y los niños. Un día cogí todos los pimientos del huerto de mi madre y cuando regresó y vió la "faena" me riñó mucho.

¿Quiénes eran tus mejores amigas?

Con las que mejor me llevaba era con Trini y con Pilar Alvarez que ahora está en Montevideo, pero todas nos llevábamos muy bien, éramos casi todas parientes.

¿A qué jugabais de pequeños?

Jugábamos a la comba, al corro, al Veo-Veo..., me acuerdo de unas estrofas que cantábamos mientras jugábamos

Vamos con ellas.....

Me recuerdo que los críos jugaban a la mona. Se agachaba uno y los demás iban saltando por encima diciendo:

"Soy del rey monumento,

con mi corona y mi cetro.

Con el cetro y mi corona

salto por encima de esta mona

y la mona que está debajo

le pica el escarabajo.

Si la pica que la pique,

la damos un espolique " (le daba con el talón en el trasero).

Nosotras cuando jugábamos al corro cantábamos:

"De Francia vengo señores,

de la era portugués,

por el camino me han dicho

que lindas hijas teneis...

Si las tengo que las tenga,

buen cuidado le da a usted,

me vuelvo muy enojada

a los palacios del rey,

a contárselo a la reina,

la reina doña Isabel."

(Y contestan)

"Vuelva, vuelva señorita,

no sea tan descortés,

que de las hijas que tengo,

la mejor será para usted...."

¿Te acuerdas mucho de la niñez?

Mira, de críos pasamos todos mucho miedo, no sé cómo no quedamos todos traumatizados. Teníamos un cura que se llamaba Don Baltasar Platero. Era joven pues ésta fue la primera parroquia que tuvo. Era de Peñafiel. Y de aquella tanto el cura como los maestros estaban muy unidos. Me acuerdo que cuando se ponía algún vecino muy malo, íbamos todos los críos con la maestra acompañando al cura que le llevaba el Viático. Uno de los críos iba delante de todos tocando una campanilla para que la gente se diera cuenta. Cuando pasábamos por los caminos, se ponía todo el mundo de rodillas. Una vez en casa del enfermo, nos tocaba también a nosotros ponernos de rodillas.

Me acuerdo una vez que nos llevó la maestra a todos los críos a una casa donde se había muerto una mujer. Rezamos todos un Padrenuestro y cuando terminamos dice la maestra que la parecía que la difunta había movido una mano....., desaparecimos todos en un momento escaleras abajo. Otra vez fuimos a Cobeña al entierro de una niña. La tenía su madre en brazos y nos mandó ir uno a uno a besar la niña. Cuando volvimos para casa, todos nos lavamos los morros en la riega.

Ya te dije más arriba que no se cómo no salimos todos traumatizados, me acuerdo también que durante todo el mes de Noviembre, el mes de los difuntos, íbamos chicos y grandes a la Iglesia a rezar el Rosario. Todos los días, al oscurecer, se tocaban las campanas a muerto y en la parte delantera de la iglesia se colocaba una cajuca de muerto, vacía claro, tapada con un paño negro y rodeada por cuatro velas. Los críos nos colocábamos siempre en los bancos delanteros, todos juntos. Un día Pedrín Prellezo, que era algo mayor, le dijo a mi hermano Berto que le parecía que se había levantado un poco la tapa de aquella caja......, mi hermano, que todo se lo creía, a partir de entonces se negaba a ponerse en los bancos delanteros.

¿Qué tal se te daban los estudios?

La última maestra que tuve, la Ceci, quería que yo hubiera ido a estudiar a León. Fue a hablar con mi madre explicándola que solo había que pagar los libros, pero un tío mío la desanimó, así que me quedé con las ganas. A mí me hubiera gustado ser maestra, creo que no lo hubiera hecho mal, aunque las matemáticas no eran mi fuerte. Otra maestra quería que comprara bolillos para hacer encajes y mi madre tampoco me dejó. Me llevé un gran disgusto.

¿Qué diversiones teníais de jóvenes?

Pocas..., nos divertíamos con las romerías de los pueblos del valle; las jóvenes apenas salíamos a otros pueblos, solamente a la fiesta de la Cruz, a San Tirso, a Tama...., pero había que estar en casa cuando venía la luz eléctrica, que era al oscurecer. De aquella se empezaba a bailar a lo agarrao y me acuerdo que en una ocasión había baile en San Miguel y no muy lejos de allí, en la Llosa, como a cien metros, estaba Don Baltasar el cura, leyendo un libro y rezando por los pecadores.....

Por lo que se ve el cura estaba en todas partes...

Sí, nos quería controlar a todos. Cada vez que le tropezábamos por los caminos, era una costumbre generalizada el ir a besarle la mano y decir: "Bendito y alabado sea el Santísimo sacramento del altar" y él nos respondía: "Bendito y alabado sea por siempre".

También nos divertíamos en las vendimias y en el otoño con las magostas. Nosotras solíamos hacerlas en Bicarral, pero enseguida veían los muchachos el humo y allí se nos presentaban. Por una parte, claro que nos gustaba que se acercaran, pero por otra nos comían todas las castañas. Yo me acuerdo que algunas veces llevaba vino de casa.

¿Alguna cosa más que reseñar?

Que yo lo pasé muy mal cuando mi hermano Ico marchó a México. Tendría yo quince o dieciséis años y ya te digo que lo pasé muy mal pues mi hermano era ejemplar. Estuvo allá 18 años sin volver. Mucho lloré con su marcha, me acuerdo que muchas veces lo hacía en la Iglesia, debajo del coro. Parecía que allí me relajaba.

¿Qué personas crees que merecen destacarse en Bedoya?

Yo destacaría a todos mis tíos, pero en particular a mi padrino Celso Soberón, una "real persona". Era muy cariñoso, estaba siempre pendiente de nosotros. Me acuerdo que compró un coche (fue uno de los primeros coches que hubo en el valle) y algunas veces nos paseaba en él. Figúrate lo que eso suponía para nosotros. Nos quería muchísimo. Otra persona que destacaría es a Eduardo García, otro gran hombre, al tíu Angel Soberón.....

No me nombras a ninguna mujer.....

Entre las mujeres yo destacaría a Esperanza Soberón, a Marina Galnares que era muy limosnera con los críos. Me acuerdo también, aunque muy poco, de la madre de Gerardo el de la Torre, creo que era muy buena persona. También quiero tener un recuerdo para Avelina Cuevas.

¿Cómo ves el valle de Bedoya?

Mira, a Bedoya viene bastante gente a vivir, pero "no hacen pueblo", hacen vida aparte del resto. Cogen el coche y....., hacen su vida, enseguida marchan. Aquí se paran poco a charlar con la gente.

Pues hablando de charlas, nosotros, entre el zumbido aún de los truenos, damos ésta por concluida, agradeciéndole a Celia que nos aportara a todos sus vivencias infantiles y juveniles para poder conocer mejor la historia aún reciente del valle de Bedoya.

José Angel Cantero
Agosto - 2.013

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Ver comentarios 

Paul Cuevas - 02-09-13
paul.cuevas@bdpint.com

Linda entrevista a una tía maravillosa. Aquí en Querétaro el hermano Ico no dejó de llorar. Estamos muy orgullosos de ti. Besos. José Ángel, gracias por efectuar estas entrevistas.

LAURA - 11-09-13

CELIA ES UNICA.... Y ENCIMA MI PARIENTA POR LOS VEGA... UN ABRAZO

Il auténticu - 17-03-14

Si señor, es una gran mujer con mucha sensibilidad y profunda filosofía.

Pedrin Prellezo - 23-04-14

Me emocioné con esta entrevista. Muy buena persona Celia y también su hermano Berto, que muchas trastadas hicimos juntos.

 
 
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