Menu

Portada
Situación
Ayuntamiento
Historia
Ordenanzas
Pueblos
Fotos
Ilustres
Genealogía 
Economía
Religión
Toponimia
Vocabulario
Deportes
Fiestas
Relatos
Enlaces
Entrevistas
Firmar libro
Leer libro

 

Delfín Gaipo Cayado

"Yo fui el que bautizó la burra de Mingo "

 

Delfín Gaipo Cayado

Día primero de Mayo. Hoy es fiesta y encuentro en su pueblo de Esanos a Delfín Gaipo. Está tomando el sol sentado de medio lado en el pretil del puente. Su mirada se pierde en el río, observando el discurrir de las aún frías aguas y quizá el movimiento de alguna escurridiza trucha, con su inseparable y ya apagada pipa entre los labios.

¿Hay muchas truchas? Delfín....

Este año apenas se ven...., no sé lo que pasa, pero no, no hay truchas y no es en éste río solo, son todos.

Mañana irás a la Santuca......

De buena gana que iría. Siempre me gustaba ir a dar una vuelta, pero las piernas ya no funcionan......

¿Te importaría responder a unas preguntas relativas a tu juventud?

Sí, hombre, lo que tu mandes, ya sabes que estoy a tus órdenes.

¿Dónde naciste?

Yo nací el día 7 de Febrero de 1.929 en Esanos, fui el tercero de cinco hermanos.

¿Qué recuerdos tienes de cuando eras aún pequeño?

Mira, ya no era tan pequeño, pero sí un críu. Me echaban a la Solana, por encima de San Pedro, a dar vuelta la hierba de un prado que teníamos allí. Ya me advertían que no me metiera en el río a pescar truchas, pero yo me olvidaba de la hierba y me dedicaba a inspeccionar todos los pozos y a revolver las piedras del río en busca de truchas. Me gustaba mucho y la verdad que era muy hábil para cogerlas. Cuando volvía a casa no les decía dónde había estado; escondía las truchas hasta el día siguiente que se las daba a mi madre, pero al descubrirse el pastel, la paliza que me daban era buena.

¿Llegaban los Reyes Magos a Esanos?

Sí, los Reyes llegaban. Me solían traer unas galletas, caramelos y regaluchos para la escuela.

¿Qué tal la escuela?

Yo empecé a la escuela a los seis años. El maestro se llamaba don Arcadio que nos pegaba con la regla en las manos y nos mandaba poner de rodillas contra la pared y con los brazos en cruz. Otras veces nos dejaba sin recreo. Tuvimos otra maestra que se llamaba Anita, que era algo bruja; también pegaba, aunque enseñaba bastante. En la escuela había varios críos que destacaban, como Santiago Dobarganes, Clementina Vega, Teodoro el cura, Máxima García, su hermano Federico, Pepín ......

¿Con qué juegos os divertíais?

Jugábamos a la pelota que era de trapo, nosotros mismos la hacíamos; también teníamos unas flechas y arco, todo de madera, pero cuando ya éramos más granducos las flechas eran de varillas de los paraguas; de pequeños no nos dejaban usarlas. Otro juego era a los "Guardias y Pasiegos"; los guardias iban a buscar a los pasiegos que se escondían donde podían, generalmente en los pajares del pueblo. También jugábamos al "Calvu", al "Garbancito" y a la "Mona", pero no me acuerdo cómo era ésta último juego. Al "Garbancito" había que saltar por encima de otro y el que saltaba iba diciendo: "a la una anda la mula, a las dos el coscós, a las tres...., a las cuatro te atrapo, a las cinco el mayor brinco, a las seis aquí me la teneis..."; luego también decía: "pico, zorro o zaina" señalando con la mano abierta o cerrada y el que estaba debajo tenía que acertar. Yo me acuerdo de jugar con Santiago Dobarganes, con Ramón Soberón, con Félix que era de Piasca pero vivía aquí en Esanos......

¿Te quitaban de ir alguna vez a la escuela?

Pocas veces me quitaron de ir, lo que pasa es que de vez en cuando hacíamos fiesta por nuestra cuenta; en vez de ir a la escuela, nos íbamos a nidos sin que se enteraran en casa, claro. Si por casualidad se llegaban a enterar, entonces había código de justicia. Solíamos ir por la zona de la Argayá, otras veces para Frontera, incluso hasta el Cajigo de las Cruces. Lo pasábamos en grande a ver quién aprendía más nidos. Normalmente eran nidos de papudas, de tubises, éstos eran unos pájaros muy pequeños, parecidos a los rejines y cuanto más arriba subíamos del monte, ya eran nidos de jayos o aguiluchos. Cuando los pájaros ya eran grandes y estaban plumados los cogíamos.

¿Se pasaba hambre en aquella época?

Sí, se pasaba bastante hambre, más que sed. Entonces no había de dónde sacar, no había nada y no creas que eso solo pasaba en algunas casas, era general. Había que aguantarlo, no había más remedio.

¿Te acuerdas algo de la guerra civil?

Si, me acuerdo cuando venían los milicianos y llevaban a algunos vecinos por ser contrarios al régimen establecido. Mi padre también tuvo que ir a la guerra, aunque poco, porque estaba mal de los oídos. Cuando entraron los nacionales en Bedoya me acuerdo que pararon en la plazoleta de la escuela. Pertenecían a infantería y caballería. Nosotros, como críos, nos metíamos entre ellos para ver las escopetas que traían y los caballos.

¿Te acuerdas del racionamiento?

Racionamiento corto, porque daban poco, me parece que había que ir a Tama a por ello.

¿Y del estraperlo?

El estraperlo no estaba permitido, de todos modos se hacía; a mí no me tocó ir nunca, pero en casa sí que fueron. Mi madre iba para la zona de Cervera con el burro; llevaba cebollas y las cambiaba por legumbres; aquí también se sembraban legumbres, pero aquellas eran mejores y salían más baratas.

¿Qué hiciste una vez que saliste de la escuela?

Con catorce años salí de la escuela y fui al Seminario de Corbán, en San Román de la Llanilla. Pero yo no fui a estudiar. Me llevaron para atender la vaquería que había en el Seminario, que no es lo mismo; estaba con otro de Peñarrubia. Después de allí, ya me fui a Bilbao a cortar pinos.

¿Cómo vivíais en el trabajo de los pinos?

Nos hinchamos a trabajar; el que no lo hacía...., o trabajabas o tenías que volverte para casa. Los trabajos más comunes que hacíamos eran tirar los pinos, pelarlos, amontonarlos y cargarlos en los camiones. Normalmente lo contratábamos a un tanto la apea.

¿Y cómo comíais?

Generalmente lo más barato que había, que eran habas; muchas comimos...., así como tocino y pan. Ese era el menú de todos los días. Alguna vez se cambiaba, pero las menos. La verdad que nos cansaba bastante pero había que aguantar, no había más remedio.

¿Y a la hora de dormir?

Dormíamos en pajares. Llevábamos cada uno su manta y dormíamos entre la hierba o paja que hubiera en el pajar.

¿Os aseabais algo?

Asear...., ¿para qué?, ni nos lavábamos ni nos cambiábamos de ropa.

¿Qué diversiones teníais de mozos?

Mira, en Bedoya solía haber baile algunos Domingos en San Miguel o aquí en Esanos, en la Nogalera. Generalmente con un tambor que solían tocar Pedro Verdeja, Lipe Prellezo, Lucinio Blanco.....; bailábamos pasodobles y jotas. Cuatro trompazos y palante......

También te diré que una gran mayoría de los chavales teníamos bicicleta y solíamos ir a las romerías en ella, a la Cruz, a San Tirso....., en fin todas las de los alrededores.

Para bajar la carretera bien, pero para subir?

Normalmente también subíamos montados, aunque algunas veces se subía andando tirando por la bicicleta; de aquella, la carretera era de grava y piedra gorda y no estaba asfaltada como ahora, además las bicis eran bastante pesadas. Para bajar nos embalábamos por ahí abajo; a veces sin frenos, porque nos fallaban y teníamos que frenar con el pie. ¡En lo que no nos matamos por ahí abajo......!

¿Algo más de tu juventud?

Mira, yo serví en Caballería en Burgos y recién licenciado estuve trabajando en la carretera de Bedoya. Sería alrededor de 1.950 cuando se hizo el tramo desde los puentes de San Miguel hasta San Pedro. Allí trabajamos muchos de Bedoya y fue cuando yo bauticé la burra de Mingo.

A ver, explícame eso de bautizar a una burra.....

Es una historia que fue muy comentada. Mira, la mayoría de los obreros de la carretera éramos gente joven y cuando nos tocaba trabajar lo hacíamos a tope, pero también nos gastábamos muchas bromas; una de ellas fue que acordamos bautizar una burra que era de Mingo y Juliana. Éstos no tenían hijos y acordamos bautizarla y nombrarla a su vez hija adoptiva de sus dueños. Mingo también trabajaba en la carretera y estaba conforme con lo que íbamos a hacer. Así que nombramos a Sidoro Gaipo y a Vicente el "zazu", que eran de Trillayo, para que hicieran un carro de leña y lo llevaran a Tama a venderlo, de forma que se pudiera sacar algo de dinero para la celebración.

Y ¿cómo hicisteis?

Pues una tarde, después de salir del trabajo, nos fuimos todos los obreros hasta San Miguel, a casa de Mingo. Éste sacó la burra de la cuadra, la amarró con un cordel a la puerta de casa y la bautizamos.

Pero ¿con qué ritual?

Mira, en mi casa hubo un tío que había sido cura y había muchos librones. También hubo un militar, pero de los gordos, ¿eh?, no creas..... La cosa es que el desván estaba lleno de libros que, por cierto, entre las goteras y los ratones luego desaparecieron todos. Bueno, volviendo al bautizo, yo tenía que hacer de cura, así que cogí un misal, me puse un abrigón negro que encontré por casa y un sombrero también negro. En realidad parecía un cura. Pero no solo fui yo el que se disfrazó, hubo más; mira, Teodoro Cuevas se vistió de mujer porque era la madrina. Se puso dos buenas..... El contratista de la carretera, que se llamaba Ramón Llata, fue el padrino y como sacristanes nombramos a Esteban Verdeja, de Trillayo y a Isidro Fernández, de Esanos, que llevaban un caldero con agua cada uno con sus correspondientes escobas de ramo.

Llamaríais mucho la atención......

Por supuesto, la noticia enseguida se corrió y aparte de todos nosotros, que éramos bastantes, nos vimos rodeados de todos los críos del pueblo. Yo con la escoba me hinché a echarle agua a la burra, a la vez que le decía "Yu bendutem meam......"; me tuvieron que advertir para que la dejase de echar más agua, que le mojaba la hierba que estaba comiendo y ya no lo quería. Fíjate cómo sería que hubo hasta algún caramelo para los críos que estaban presenciando la ceremonia. El contratista, que era el padrino, fue el que los repartió.

Bueno, pero cuando se bautiza a alguien, además de padrinos hay que poner un nombre al bautizado.....

Sí....., sí, también le pusimos un nombre a la burra. Nombre y apellido. No sé de quien sería la idea, pero se llamó Violeta Alegría. Una vez bautizada, hubo que nombrarla hija adoptiva. Así que yo les decía: "Mingo mingatis, Juliana julianatis, ¿queréis a Violeta Alegría como hija adoptiva?". "Sí queremos", respondieron. Luego, con el dinero que se había sacado de la leña, se habían comprado unas docenas de cohetes y bebida, así que cuando terminamos con la función nos hinchamos todos a beber vino y aguardiente. Fue gordísima.

Pero no paró ahí la cosa, ya que llegó a oídos del cura, creo que era don Miguel el de Castro, y nos llamó la atención por lo que habíamos hecho. Tuvimos que callar la boca y hacerle comprender que sólo había sido una broma.

Oye Delfín, cambiando de tema, tu tuviste que emigrar al extranjero, ¿verdad?

Sí, con treinta y tantos años salí para Venezuela y estuve allá 18 años. Después estuve una temporada también en la Argentina. En éste país tenía un hermano y estuve ayudándole algo en los negocios, pero poco trabajo. Estuve allí dos años con pasaporte de turista. Cuando se cumplían los tres meses reglamentarios me pasaba unos días a Uruguay y desde allí lo volvía a solicitar por otros 90 días.

Y en Venezuela ¿a qué te dedicabas?

Tuve plantaciones de cebolla roja y blanca, melón, sandía.....; el negocio me fue regular. Tenía obreros y siempre había que estar pendiente de ellos. Pero ya sabes, algunos años había buenas cosechas, pero no por eso era mejor, ya que los precios entonces eran bajos. No siempre estaban equiparados las cosechas con los precios, normalmente las buenas cosechas iban acompañadas de precios bajos.

¿Qué personas caritativas conociste en Bedoya?

Había pocos, eran muy pocos los que repartían; todo el mundo andaba apretado, de todos modos te diré un par de ellos: el tíu Federico Soberón, pero tampoco creas que tanto. El otro fue don Moisés que era de aquí y estuvo también de cura por temporadas y éste sí que daba a los pobres. Pero ya te digo que no había, y claro, tampoco se repartía.

¿Y gente inteligente?

Gerardo Cantero y don Moisés serían los más destacados.

Lo que sí habría sería trabajadores.....

A la fuerza tenía que trabajar todo Cristo....., pero por poner alguno pon a Mundo Rábago; a éste le obligaba la necesidad; no tenía fincas y andaba hozando por todo el monte para poder sembrar cuatro cosas. Arturo Fernández y su hermano Pedro no salían de las viñas, además Arturo era muy buen injertador. Otro también muy trabajador fue Indalecio Soberón. Y apunta a Sebio Soberón que estaba en la Viesgo, a Pedro el "caminero" y al tíu Mino Cuevas que era el cartero.

¿Qué opinas de la despoblación de Bedoya?

Salimos muchos de aquí, porque aquí no daba para todos. Pero quiero decirte una cosa: en ninguna parte del mundo te regalan nada, en ningún sitio. Y los que salimos también tuvimos que trabajar mucho.

¿Tienes móvil? ¿Sabes lo que es Internet?

Sí, tengo móvil y está muy bien; aunque yo apenas lo utilizo, pero estoy muy a gusto con él. En cuanto a Internet no sé lo que es, aunque oí hablar de ello, pero no sé lo que es eso.

Pues nada más Delfín, que conserves el buen humor y muchas gracias por contarnos tus vivencias y experiencias.

José Angel Cantero
Mayo - 2.009

Añade un comentario a la entrevista

Nombre o Nick  
E-Mail
Observaciones
Comentario

 

 
 

Los comentarios no serán visibles hasta que hayan sido validados por el administrador.

Ver comentarios 

estela - 21-06-09
casa.cotera@gmail.com

me ha gustado mucho la entrevista

BEATRIZ M. BERNAL GAIPO - 22-08-09
jabeber2@yahoo.es

Como sobrina del entrevistado tengo que decir que la he leído con mucho interés. Mi madre, BEATRIZ GAIPO CAYADO, me ha confirmado la veracidad de lo que ha contado mi tío y así yo también me he enterado de cosas de su vida.
Me gusta mucho esa iniciativa de entrevistar a los mayores del pueblo que de algún modo supone acercar la historia de nuestros antepasados a través de su memoria.

 
 
 
 
Resolución recomendada:1024 x 768
Mi correo ©Página creada por José Angel Cantero Cuevas
En Internet desde: 26-01-2004