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Mari Cruz Ferreras Alles

"Cuando íbamos a la Escuela comíamos acurrucados en el escobal"

 

Siempre es acogedor y confortable acercarse hasta el pueblo de Cobeña. Es el más pequeño del valle, pero a su vez tiene algo especial que le distingue de los demás. El sol de los últimos días del mes de Mayo cae con tanta fuerza que se agradece resguardarse a la sombra y amparo de unos cerezos que hay a la entrada del pueblo. Allí, apoyados en la balaustrada de la carretera, se encuentran varios vecinos entablando una animada charla y entre ellos hay una mujer que lleva la voz cantante. Se trata de María Cruz Ferreras Alles. Después de los saludos de rigor, me dirijo a ella y ......

¿Qué te pasó en ese brazo?

Pues mira, que le rompí en una inoportuna y tonta caída en la huerta. Tuvieron que ponerme una escayola y ahora a esperar una temporada a que suelde. Dentro de unos días tengo que volver a Torrelavega.

Aunque no vives de contínuo en Cobeña, ¿te importaría contarme algo de tu niñez aquí?

Sí hombre, no tengo ningún inconveniente. Yo ahora vivo en Avilés, pero me paso aquí en Cobeña más de la mitad del año. A mi marido y a mí ésto nos encanta.

¿Dónde naciste?

Nací aquí, en Cobeña, el día 16 de Diciembre de 1.940. Yo era la segunda de diez hermanos. De aquella no había ni médicos, ni carretera, ni nada parecido. Las mujeres para dar a luz se las tenían que arreglar a su modo, siempre bajo la protección y el amparo de alguna vecina. A mi madre la ayudaba a traernos a éste mundo Aurora Gómez.

¿Cuál es el primer recuerdo que se te viene a la memoria de tu niñez?

A mí me llevaron de muy poco tiempo a Castilla, a un pueblo cerca de Cistierna (León). Mi padre era de aquel pueblo y volví a Cobeña cuando ya tenía cuatro años. Me acuerdo que nos bajaron a buscar con el burro hasta el Palacio que había debajo del pueblo. Y nada más llegar a casa me cortaron los tirabuzones que traía, me dejaron el pelo al cero. Mi abuela cuando me vio, cogió un disgusto.....

Por lo que veo te acuerdas del Palacio de Cobeña, ¿le viste en pie?

Sí, sí, le conocí y era muy grande, estaba ya medio caído y me acuerdo que tenía unas ventanas muy pequeñas. Tenía muy buena piedra que aprovecharon para hacer la escuela de Trillayo y parte de lo restante se fue a Potes.

¿Fuiste a la escuela?

Mira, en Cobeña no había escuela y teníamos que ir a Trillayo. Íbamos por el camino, ya te dije que no había carretera. Normalmente íbamos todos los críos de Cobeña juntos. Llevábamos alpargatas y para no romperlas (se rompían con mucha facilidad) a veces nos descalzábamos para hacer el recorrido, de esa manera nos duraban más. Por el invierno llevábamos unos zepelines y íbamos pisando por encima de la nieva helada.

¿Perdías alguna vez de ir a la escuela?

En general no me quitaban de ir, aunque algunas veces, como era la mayor de las mujeres, me tenía que quedar para cuidar de los hermanos más pequeños porque mi madre tenía que ir a la tierra.

¿Te acuerdas de los maestros?

Me acuerdo de una maestra que se llamaba Loli. Era muy buena maestra y nos enseñaba también muchas labores, nos enseñaba a coser, a hacer velos. Una vez me castigó y me dejó sin comer. Me acuerdo también que escribía todos los días cartas al mozo y luego nos mandaba a los críos llevarlas hasta Tama para echarlas al correo.

¿Llevábais la comida?

No, nosotros no la llevábamos, nos la llevaban desde casa y me acuerdo que la comíamos en el escobal que hay por encima de Trillayo; allí, acurrucados debajo de una escoba, nos ponían una cazuela con la comida y comíamos a rancho.

¿A qué jugabais de críos?

Jugábamos a la comba, a las canicas, al calvu, al "pasamisí, pasamisá"..

Explícame cómo era éste juego, yo nunca oí hablar de él .....

Se jugaba entre muchos niños. Dos tenían que escoger a los demás para hacer dos equipos. Estos dos decidían con qué nombre de fruta se iba a celebrar el juego. Por ejemplo, uno escogía manzanas y el otro plátanos. Luego iban preguntando a los demás qué fruta de las dos preferían, pero sin que se enteraran los demás. De esa forma se evitaba que los niños se apuntaran con los más fuertes. Era una incógnita. Una vez escogido todos su fruta, se decía; los que quieran manzana, para éste lado y los que dijeron plátano para el otro. Una vez hechos los dos grupos (podía haber un uno más gente que en el otro) nos agarrábamos de la mano unos a otros y tirábamos contra el otro grupo a ver quién ganaba. En vez de ser tiro con cuerda, lo hacíamos con la mano. Normalmente ganaba el grupo que tenía más participantes.

Me acuerdo también que por los Carnavales nos poníamos un campano al cuello y andábamos todo el pueblo tocando. Cástor González, que era muy alto, se vestía de zamarrón con una sábana y nos asustaba y nos hacía correr por el pueblo.

De críos las armábamos muy gordas. Los lunes la gente mayor iba al mercado a Potes y entonces nos juntábamos y nos íbamos a niales para hacer tortillas y si no era la época de nidos, hacíamos las tortillas con los huevos de casa. Me acuerdo que la armábamos buena, otras veces nos tirábamos desde el corredor al suelo. Cuando se acercaba ya la hora de regresar mi madre, nos encargábamos de limpiar la casa, como si no hubiese ocurrido nada.

¿Se pasaba hambre?

Se carecía de muchas cosas, pero no se pasaba hambre. En mi casa había cerdos, cabras, fruta, patatas, garbanzos, vino..., en total teníamos y aún tenemos 53 fincas, entre tierras, prados, viñas...., aunque en la actualidad ya están gran parte de ellas perdidas.

¿Qué diversiones teníais de jóvenes?

Pocas, yo con 17 años me casé, pero el día de la Concepción que es la romería del pueblo se hacía baile. Los Domingos se iba al rosario y después nos acercábamos hasta la bolera donde venían los chavales. Allí pasábamos la tarde.

¿Recuerdas alguna anécdota?

A Dosio Cuevas le gustaba mucho hacer bromas y un día fueron todos los hombres del pueblo a arreglar los caminos y llevaban un garrafón con vino para todos. Dosio les echó allá una o dos botellas de orujo y cogieron todos una buena borrachera.

¿Te acuerdas algo de la postguerra?

Sí, fue una época muy mala. Yo siempre oí a mi abuelo Hermenegildo que era el encargado de tener las llaves de la iglesia y en una ocasión se tuvo que esconder en la peña porque venían los rojos a robar. Se dio la circunstancia que ese día había matado el "gochu" y los rojos se enteraron y venían a por él. Ya te digo que se escondió, pero antes que llegaran metieron el "gochu" en la tina del vino y la taparon. Los rojos vinieron derechos a casa y lo primero que dijeron a mi madre fue preguntarla por el cerdo. "Queremos carne fresca, estamos bien informados y en ésta casa la hay....". Mi madre les dijo que estaban confundidos, que revisaran la casa. Así lo hicieron, lo revolvieron todo pero no le encontraron; de todos modos dieron con los chorizos y comieron hasta reventar y encima se llevaron los sobrantes.

¿Sabes lo que era el racionamiento?

Sí, teníamos que ir a Tama a por el azúcar, el aceite, el jabón...., el pan teníamos en casa casi para todo el año.

¿Qué personas del pueblo destacarías por su beneficencia hacia los demás vecinos?

Mira, aquí en Cobeña menos una familia, las demás vivían todos por un igual, a un nivel parecido. A ésa familia se la daba de comer entre todos. Pero también hubo gente espléndida, sobre todo Primo Cuevas que ayudó económicamente para hacernos la carretera. A su hija Carmen, que es monja, y nos hizo la Iglesia nueva, ya que la vieja estaba en ruinas. Otro hijo de Primo que se llama Eduardo también se portó muy bien con el pueblo. También quiero destacar a los hermanos Alejandro y Mesio González.

¿Me puedes nombrar personas inteligentes?

En Cobeña en aquellos años nadie tuvo oportunidad de estudiar, más o menos todos tenían la misma cultura.

¿Y gente trabajadora?

Todos tuvieron que trabajar mucho, pero por destacar a alguien pon a mi abuelo Hermenegildo Alles, que fue tratante de ganado y era muy trabajador.

¿Qué opinas de la despoblación de Bedoya?

Mira, aquí no había porvenir. Nosotros éramos diez hermanos y aquí no pintábamos nada. Teníamos muchas fincas, pero la mayoría valen poco.

¿Tienes móvil? ¿Sabes lo que es Internet?

El móvil me parece pesado. Yo no le traigo nunca conmigo. No me gusta nada, únicamente por una necesidad, entonces sí que es necesario. De otra parte le veo como un control de las personas, aunque puede ser muy práctico.

En cuanto a Internet, la verdad que yo no lo entiendo mucho. Me parece que es un come-cocos para la gente. Pero comprendo que para la gente joven esté bien. Pero yo encuentro un inconveniente muy grande, que lo mismo que la tele, los juegos, las consolas, etc., las personas se pasan horas enteras con ello y luego no se hace vida familiar.

Pues nada más, agradecer a Mari Cruz sus sabias y ponderadas palabras donde queda reflejada la dificil vida de la postguerra, a la vez que la deseamos una feliz y pronta recuperación de su brazo.

José Angel Cantero
Mayo - 2.009

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Ver comentarios 

pablo duarez leon - 28-07-11
pablogti@hotmail.es

esa es mi abuela jajajaja. pobrecita se habia hecho mucho daño en el brazo pero no pasaba nada porque ella es una ferreras y es fuerte como una roca jajaja

marta suarez  mallenco - 17-08-11
martasuarez09@hotmail.com

jajja tambien es mi abuela XD

David Mallenco Suárez - 27-08-11

ala y esto? mira welita ahi k panxa ella jajaja
sara - 21-10-11
saradvs@hotmail.es

es mi güela, como os dio por entrevistarla? jajaja (L)
 
 
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