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Piedad Iglesias Gómez

"Hasta los cuatro años no empecé a andar "

 

Piedad Iglesias GómezPiedad Iglesias es una de esas personas que en cuanto puede siempre encuentra un hueco para volver a su pueblo de Pumareña y si además logra arrastrar a sus nietos, mejor que mejor. "Aquí están a lo grande, tienen toda la libertad del mundo y cuando llega el día de la vuelta, hasta llorisquean un poquito. En Portugalete, donde vivimos, no tienen tanta libertad".

Estamos en Semana Santa. Hace bastante frío y quedamos en vernos en su casa para iniciar ésta breve entrevista.

¿Naciste en Pumareña?

Sí, nací en Pumareña en el año 1.934, pero no en ésta casa donde ahora vivo, sino en la parte alta del pueblo, en el Corral de Lera, en la casa que llamamos la de Joaquín porque posteriormente fue suya.

De aquella no había matronas....

A mi madre, por lo general, no la ayudaban a parir, se arreglaba sola. A los dos días ya tenía que lavar, o hacer cualquier labor por casa. A mi hermano mayor, Faustino, le tuvo en Potes. Fue un lunes al mercado y no la dio tiempo a volver a casa, allí le tuvo. Generalmente era la tía Rosa la que se encargaba de ayudar a las parturientas. Con un balde de zinc y un poco de agua caliente se arreglaban. Allí bañaban a los recién nacidos, los envolvían en una manta y para adelante.

¿Cuál es el primer recuerdo de tu niñez?

Mira, yo de pequeña tuve un grave problema: hasta los cuatro años no empecé a andar. No sabían la causa y la familia me quería llevar a algún sitio para recibir algún tratamiento, pero mi madre se negó. No quiso, dijo que allí estaba ella (y mis hermanas mayores) para mirar por mí. Yo era la sexta de los siete hermanos. Seguro que me faltaba alguna vitamina. Me acuerdo que para entrar en la casa había que salvar unas cuantas escaleras y no se me olvida que yo las bajaba a rastras con las piernas cruzadas.

¿Llegaban los Reyes Magos hasta Pumareña?

Sí, venían todos los años. En unas cajas siempre nos ponían algo: una muñeca de cartón, algún dulce, galletas, unas naranjas....., en fin algo de comer que no nos lo podían dar a diario.

¿Se pasaba hambre?

No, no se pasaba hambre, pero había muchas necesidades. Nosotros en casa, para comer lo hacíamos a rancho, todos comíamos de la misma fuente. Y me acuerdo que mi madre, de los sacos de azúcar, nos hacía vestidos y luego los teñía. Las alpargatas nos la amarraba con cuerdas y las daba una lazada para que no las perdiéramos. Había que ingeniárselas, pobreza había mucha, pero todos íbamos limpios y bien curiosos.

Me recuerdo que mi madre cuando iba los días de mercado a Potes, por la tarde nos asomábamos al Portillo para ver si la veíamos subir por la carretera. En cuanto divisábamos la burra (era lo primero que distinguíamos) emprendíamos una carrera en su busca. Siempre nos traía algún detalle, generalmente naranjas. Yo tuve una madrina que también me ayudó mucho. Era Milagros González y me solía dar un pedazo de pan con miel. Para mí era la gloria. La tía Sabina Soberón también nos daba muchas cosas, así como su hermana la tía Felisa, generalmente nueces, manzanas, pan.....

A tía Sabina también la ayudó mi madre, ya que cuando tuvo a Federico no sé lo que la pasó, que no le pudo dar de mamar y el médico dijo que tenía que ser leche humana la que tenía que tomar; no había otra alternativa. Por aquel entonces mi madre tenía a mi hermana María Luisa y tuvo que dar de mamar a los dos.

¿Qué tal la escuela? ¿Perdías muchos días de ir?

Nunca me quitaron de ir a la escuela, por lo menos por norma. Lo que pasa es que a mi no me gustaba mucho, era mala estudiante. El señor maestro, no me acuerdo cómo se llamaba, cuando no sabíamos la lección nos mandaba poner las manos y nos daba con una regla. Me acuerdo que Máxima García nos ayudaba mucho ya que nos iba explicando la lección mientras íbamos de camino hacia Esanos. Luego vino una maestra que se llamaba Cuqui que fue muy buena maestra; era muy cariñosa y nos trataba muy bien. Con ella salí de la escuela al cumplir los catorce años.

¿Os enseñaban a las niñas trabajos manuales?

Normalmente no, trabajos manuales hacíamos pocos. Me acuerdo también que en el local de la escuela hacía mucho frío y en el invierno llevábamos cada uno un brasero. Era una lata grande de sardinas y nuestros padres la ponían un alambre para que sirviera de mango. Nos la llenaban de brasas y por encima las cubrían de ceniza. De vez en cuando lo revolvíamos y nos daba calor. No pasábamos frío, la ceniza conservaba la brasa.

¿A qué jugabais?

Al "escondite", a la "comba", me acuerdo que saltábamos con los cordeles que teníamos para ramalear a los burros.

¿Os mandaban trabajar algo en casa?

Sí, eso sí. Cuando tenía doce o trece años, me acuerdo que por el verano me mandaban al puerto de pastora con las ovejas, unas veces con mi padre y otras con el vecero. Yo pasé mucho miedo sobre todo a las tormentas nocturnas. Con los truenos y rayos las ovejas se asustaban y se marchaban de la majada y había que ir de noche a volverlas. De aquella no había lobos, o por lo menos yo no lo recuerdo, pero a mí me quedó un trauma cada vez que hay tormentas. Mi madre también me llevaba algunas veces a trabajar a la tierra con ella. Ella trabajaba mucho por sus hijas para que nos faltase lo menos posible.

Llevamos un cuarto de hora hablando y ya me citaste a tu madre muchas veces, ¿sentías algo especial por ella?

Mira, mis padres se llamaban Julián y Dolores. Yo les quería como puede querer cualquier otro a sus padres, pero con mi madre sentía algo especial. Era una mujer muy trabajadora. En casa no teníamos apenas fincas, no teníamos vacas, solamente una burra y unas pocas de ovejas y cabras. Mi padre estuvo muchos años de pastor del ganado y éramos muchas bocas a comer. Así que mi madre, aparte de criarnos a los siete hijos, se dedicaba a trabajar las tierras para los vecinos. Normalmente iba a jornal, aunque siempre se debían favores; a ella también la ayudaban en otras cosas y algunas veces se pagaban de ésa manera. Normalmente las tareas que hacía era sembrar patatas, trigo, etc., pero destacaba la época veraniega con la siega del trigo. Cuando yo tenía doce años me acuerdo que me llevaba con ella y algo la daban también por mí. De aquella, la siega del trigo se hacía con una hoz y me enseñó a segar con las dos manos. Era una ventaja muy grande ya que se desarrollaba mucho más trabajo, era esencial para una buena segadora. Hoy día hago las labores de casa indistintamente con las dos manos.

¿Qué diversiones teníais de jóvenes?

Los Domingos nos juntábamos chavales y chavalas y solíamos hacer baile en la Bijecha y a veces en el Puente de San Miguel. La música la hacíamos con una lata. Luego ya se compró un tambor. Lo solían tocar Ciriaco Fernández, su hermano Metrio o Moisés Gómez. Otras veces hacíamos el baile en las Llamizas, allí bajaban los de Salarzón. Me acuerdo de una foto que nos hizo a todos juntos Mariano Dobarganes. Otras veces, las menos, hacíamos alguna merienda, llevábamos tortillas de casa. Durante la juventud lo pasábamos muy bien.

¿Qué personas destacaban por su generosidad con los demás?

Te voy a nombrar las personas que a nosotros nos ayudaron mucho. Ya te dije alguna: la tía Felisa, tía Sabina, Rosa Mayo y mi madrina Milagros. Otra que también era espléndida era Celestina Martínez. En Trillayo pon a los padres de Genio, el tíu Perico y Josefa Movellán, y las casas de Toribio Cuevas y Moisés Gómez. También en Trillayo, pon a Josefa la "Cana", a Mariano y Catalina. En Cobeña a Julio y a Modesta González. En Esanos a Sinda García.

¿Y por personas inteligentes?

Te voy a decir únicamente dos nombres, no se me ocurren más: Máxima García y María Rosa Gómez Mayo.

¿Se trabajaba mucho? ¿destacarías a alguien?

Sí, se trabajaba mucho y señalaría, aparte de mi madre, a Milagros González, a María Gómez, la mujer de Luís Vega, a Prudencio Martínez, a Miguel Gómez y a su hermano José.

¿Conociste el racionamiento y el estraperlo?

Del racionamiento apenas me acuerdo. Hubo una época que nos daban leche en polvo a los que no teníamos vacas. Lo repartían en la escuela, pero a mi madre, como trabajaba mucho y estaba ganando jornal, no la consideraban como pobre y no la daban mucha leche. Del estraperlo sí que me acuerdo bien. Mi madre salía sin amanecer de casa con el burro y los cuévanos cargados con verduras y fruta en dirección unas veces a Llánaves de la Reina y otras a Cervera de Pisuerga. Estaba allá un día o dos y luego volvía con el burro aún más cargado de garbanzos, lentejas, patatas, trigo... El puerto había que pasarlo de noche por culpa de los guardias. Solía ir con Milagros y todo se hacía al cambio, no había dinero por medio.

A mí también me tocó el estraperlo. Alguna vez fui con mi madre hasta Panes. Allí hacíamos noche en una casa de unos conocidos; mi madre siempre paraba allí y nos trataban muy bien. También en alguna ocasión fui con mi hermano pequeño Andrés hasta Celis. Tendríamos 13 ó 14 años y no se nos ponía nada por delante; íbamos la mar de "chulitos". Llevábamos también el burro con los cuévanos cargados de fruta y volvíamos con castañas y maíz.

¿Qué opinas de la despoblación de Bedoya?

Sí, la despoblación es muy grande, no hay apenas niños y eso es malo. De todos modos si no hubiéramos marchado tantos como salimos, no tendríamos qué comer. Mis padres solo tenían dos pequeñas tierras, lo demás que trabajaban era de renta al tercio. Si algo tenías, algo valías. Nosotros, me refiero a mis hermanos, tuvimos que salir todos de Bedoya; los hombres al monte y nosotras a "servir"; en la actualidad todos estamos bien establecidos, eso sí, después de mucho trabajar, que en ninguna parte lo regalan.

¿Tienes móvil, sabes lo que es Internet?

Tengo móvil, es muy cómodo y útil. Yo estoy muy contenta con él. En cuanto a Internet no tengo; lo tienen los hijos pero yo no lo sé manejar y como no lo entiendo, tampoco lo sé valorar.

Pues nosotros sí que podemos valorar todo lo que nos contaste. Muchas gracias por relatarnos tus pericias y cómo viviste tu juventud en Bedoya durante los espinosos años de la posguerra.

José Angel Cantero
Abril - 2.009

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Ver comentarios 

Inma - 15-06-09
casa.cotera@gmail.com

Mi hija de 9 años y yo hemos leido con muchisimo interes la entrevista. Es muy importante que los niños conozcan como era la vida de antes, sin tantos lujos y facilidades como tienen ahora.

Estela - 04-07-09
estelarcg@gmail.com

Soy Carmen, nieta mayor de Dolores y Julian. Pasé mucho tiempo con los abuelos disfrutando de niñez con los que hoy tengo un buen recuerdo y cariño a los hermanos Vega y otros muchos. siempre que puedo en Verano me gusta dar una vuelta para recordar mi niñez

sergio - 16-06-10
sergginnovi@hotmail.com

esta es mi abuela y leyendo su niñez, me parece que su niñez es muy buena
 
 
 
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