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Ramón Soberón Alonso

"Los vecinos más pudientes tenían que entregar trigo y vino para los más necesitados "

 

Ramón Soberón Alonso, aunque en época invernal reside en Madrid, en cuanto llega la primavera se traslada a Pumareña donde es frecuente encontrarle dando sus paseos por la zona, a la vez que "mata" sus ratos en la huerta alrededor de unas pocas de patatas, cebollas, tomates.... "Algo hay que hacer, cada vez menos, pero mientras se pueda.....".

¿Dónde naciste?

Nací en Esanos el 27 de Mayo de 1.930. Fui el más pequeño de doce hermanos, el "caganiales de la casa". Mi madre tuvo diversos partos gemelares y varios hermanos murieron de pequeños.

¿Qué recuerdos infantiles tienes?

Me acuerdo de los carnavales, de los palos que nos daban los mayores. Se vestían de zamarrones con unas sábanas y a los pequeños nos abrasaban. Yo no sabía dónde meterme, algunas veces lo hice debajo de la cama para poder librarme. Era algo absurdo, pero mucha leña nos daban. Luego, ya con el tiempo, los carnavales los prohibieron.

Me acuerdo también de una vez que un vecino de Esanos, Victoriano Gaipo, había volcado con el carro de las vacas y le preguntaban si había sucedido algún percance gordo y respondía: "Nada, no pasó nada..., solo golpes y heridas, descuido de la muchachona." refiriéndose a una hija que iba con él.

¿Llegaban los Reyes Magos a Esanos?

Sí, si llegaban pero con poca cosa. Unas zapatillas...., ah, un año me trajeron una pistola, de juguete claro. Era el amo del pueblo. De aquella no había pelotas, las hacíamos nosotros de trapo. Así que poca cosa nos traían, y en vez de venir ellos, íbamos nosotros a su encuentro, ya que ése día los muchachos también pedíamos los aguinaldos.

¿Fuiste a la escuela?

Yo fui poco a la escuela por varias razones. De un lado, porque los maestros duraban poco. A medio curso se iban y ya no volvían. Por otra parte, en mi casa los hermanos mayores trabajaban en el campo y a mí, como hijo más pequeño, me echaban de pastor. Había que ir con la recilla, con las burras, las ovejas y cabras, con las vacas, los chones...., casi siempre había alguna tarea de éstas.

¿A qué jugabais de pequeños?

Cuando íbamos de pastores jugábamos a la "chona". Es un juego muy parecido al golf. Con un palo intentábamos meter un taco de madera en un agujero. También jugábamos a los "guardias y pasiegos", al "Garbancito". En éste juego había que saltar unos cuantos sobre otra cuadrilla que estaban agachados. Una vez todos arriba, se decía: "pico, zorro o zaína", haciendo con cada palabra un movimiento de la mano. Los que estaban agachados tenían que acertar una de las tres posibles respuestas. Si acertaban había que cambiar las posiciones. Y aunque no es juego, también nos hinchábamos a correr por los caminos. De aquella estábamos bien ligeros, lo que pasa es que no nos acompañaba el calzado; llevábamos alpargatas de esparto y enseguida se rompían.

¿Se pasaba hambre?

En mi casa, no. Ya te dije que teníamos fincas de labranza y muchos animales, además mi padre trabajaba como guarda del tendido eléctrico de la Viesgo; atendía desde el puerto de Pelea hasta la Virgen de la Luz. Ya te digo que en casa no se pasaba hambre; siempre había un plato de cocido, aunque algunas cosas gustaban más que otras. De todos modos en el pueblo había familias que lo pasaban mal.

¿Qué hiciste una vez terminada la edad escolar?

El primer trabajo que hice fue ir a ganarme el pan en la carretera de Bedoya; tendría yo 14 ó 15 años y ganaba 13 pesetas. Estaba con los canteros haciendo muros. Después me fui a los pinos y a la sierra. Por el verano venía a casa para hacer la temporada de la hierba. Una vez que terminábamos la campaña de la hierba, solíamos ir "a siegas" generalmente hasta Polaciones. Y me acuerdo también que varios de Bedoya íbamos a por chatarra más allá de la Virgen de la Luz. Resulta que quitaron las columnas de hierro que tenía la Electra de Viesgo y nosotros íbamos a por los restos de hierro; teníamos que separarlo del hormigón y luego lo traíamos para casa. Cada uno traía lo que podía, pero calcula que serían unas tres horas de camino con unos 40 ó 50 kilos de hierro encima de las costillas.

A Polaciones ¿íbais ya contratados desde aquí?

De todo había, pero generalmente solían venir los lunes a Potes a contratarnos, aunque ya nos conocíamos de un año para otro. Cogíamos la guadaña, la gachapa con la piedra y los martillos y emprendíamos el camino hasta Polaciones por la Virgen de la Luz. Allí teníamos que trabajar desde el amanecer hasta que ya no se veía. Lo que más hacíamos era segar, pero a veces teníamos que ponernos a atropar o recoger la hierba, lo que cuadraba. Nos daban de comer y nos pagaban un sueldo, ya no me acuerdo cuánto. Me acuerdo que yo solía ir a una casa que tenían críos pequeños y siempre cuando nos poníamos a comer, aquella señora se ponía a cambiar los pañales a aquellas criaturas. A mí esas cosas me ponían...., me daba mucho asco.

Me dijiste que también fuiste a los pinos....

A los pinos yo no fui mucho, pero algo me tocó; generalmente hacíamos trabajos de hacer hoyos, cortar los pinos, pelar las apeas...., yo estuve más en la sierra. Con 18 años fui a la provincia de Jaén, a las Montañas de Cazorla, donde nace el río Guadalquivir. Teníamos que serrar traviesas de pinos para el tren. Comíamos bastante bien, patatas, lentejas, torresnos, chuletas de cerdo.... También estuve serrando en Asturias, en el Puerto de Palo, ya cerca de Galicia. Aquí dormíamos en pajares, la mayoría de las veces con buenas mojaduras encima porque llovía mucho. En vez de pinos, serrábamos castaños y me acuerdo que hacíamos trampas para coger gatos. Con unas tablas y un poco de queso nos las ingeniábamos para que los gatos entraran a comerlo y se quedaran atrapados. Luego los comíamos. Los gatos tienen una carne muy buena. En el pueblo había muchos y casi les dejamos sin ellos.

¿Qué diversiones tenías en Bedoya los jóvenes?

Los Domingos en la bolera de San Miguel se solía hacer baile con un tambor. El día de la romería de cada pueblo ya venía un gaitero. Sidro Fernández tocaba muy bien el tambor. De mayor ya tuve una bicicleta que me dejaba mi hermano Eladio. Íbamos a las romerías de Tama, Ojedo, Potes...., y cuando no se podía ir en bicicleta, lo hacíamos andando.

¿Qué recuerdos tienes de la guerra civil?

Sí, yo era un crío y me acuerdo cuando entraron los nacionales, me acuerdo que venían acompañados de unos aviones "cazas" que volaban bastante bajos. Los soldados eran de Infantería y de Caballería. Las mujeres salían a su encuentro y les daban fruta.

¿Te acuerdas del racionamiento?

El poder adquisitivo era muy pequeño y no se podía comprar, pero tampoco lo había en el mercado. En Tama nos daban un pan negro. Por otra parte, los vecinos más pudientes tenían que entregar trigo y vino para los más necesitados.

¿Y del estraperlo?

Alguna vez me tocó ir con mi madre. Me acuerdo de ir a Riaño, Espejos de la Reina, Barniedo, La Villa, Portilla...., nosotros llevábamos melocotones y los cambiábamos por trigo. Había que ir de noche para evitar pasar por los pueblos grandes a los controles de la Guardia Civil. En mi casa había una yegua muy buena y generalmente íbamos con un carro; otros iban con burros, incluso con bicicletas que tenían que tirar por ellas puerto arriba; luego se aprovechaba en los descensos.

Volviendo la vista atrás, ¿qué personas merecen ser destacadas en Bedoya por su beneficencia?

Gerardo Cantero y Federico Soberón quitaron mucha hambre. En Esanos había dos o tres familias que lo pasaban mal y éstos los socorrieron. Pon también a Felisa Soberón y a su hermana Sabina, de Pumareña. Y claro, me imagino que también entrarán aquí los del Palacio del Salarzón, los Condes de la Cortina. Estos dejaron un dinero para que los réditos se distribuyeran entre los más pobres del valle. Me acuerdo que se repartía entre los vecinos, pero ahora ya no se oye nada, ¿tú sabes qué fue de ese dinero?.

Mira, creo que el capital ascendía a unas 160.000 pesetas y llegó el momento que eran más los gastos de mantenimiento, que el dinero que rentaba ese capital. Así, en el año 1.999, se acordó extinguir dicha cuenta y repartir el dinero entre Cáritas y las monjas de Camerún.

No lo sabía, me dice Ramón

Vamos a seguir...., díme el nombre de algunas personas inteligentes del valle

Pon a Pedro Fernández, que siempre se le veía con el pico al hombro camino de la tierra, pero a la vez era muy inteligente. En una ocasión le preguntaron cuánta gente se necesitaría para dar vuelta a la mole de los Picos y respondió que si le daban una palanca con un punto de apoyo, los daba la vuelta él solo. Pedro, sin estudios, hacía experimentos químicos en casa, recibiendo alguna explosión y quemándose las manos. Otra persona también muy inteligente fue el cura don Moisés Cuevas.

¿Y trabajadores?

Ufffff, de eso muchos, pon a Vicente Vega, a Angel Soberón que llevaba dos parejas de vacas a la tierra para cuando cansaba una, empezar con la otra. A Victoriano Cantero, a Laureano Gómez, a José Caviedes, en fin..., todos tenían que trabajar mucho, cada uno con sus habilidades.

¿Qué me dices de la despoblación de Bedoya? Tu mismo tuviste que emigrar al extranjero..

Sí, aquí no había vida y había que buscarse un trabajo donde se pudiera. Fíjate la cantidad de niños que había entonces en la escuela y ahora ya casi no se ve un crío. Yo tuve que marchar en el año 1.955, me fui a Venezuela. Allí llegué sin oficio y aprendí a soldar trabajando siempre por cuenta ajena. Estuve también con una moto vendiendo neumáticos. En Venezuela se vivía bien, después de la miseria que dejamos aquí ......, pero la salud no me acompañó mucho; perdí muchos kilos y me tuve que volver a España en el año 1.964 estableciéndome en Madrid, trabajando en Barreiros y luego en la Talbot (Peugeot) donde me jubilé.

¿Qué te parecen las nuevas tecnologías, los móviles, internet...

Mira, yo tengo móvil pero no lo entiendo mucho, aunque comprendo que es fantástico porque te puedes comunicar desde cualquier parte. En cuanto a Internet, tampoco tengo mucha idea, pero por lo que oigo....., no parece que sea muy bueno. Por lo que leo, el navegar por Internet es ir sin salvavidas. Hay muchos peligros, pero ya te digo que yo no alcanzo a explicarlo bien, solo por lo que leo y no son precisamente halagos.

Pues nosotros sí que te halagamos por darnos a conocer tu vida, de ese modo podemos conocer cómo se vivía hace ya unos pocos años atrás.

José Angel Cantero
Mayo - 2.009

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