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Vicente Soberón García

"No creas que en Australia fue todo un camino de rosas. Muchas veces me arrepentí de haber ido allí"

Me encontré en Pumareña con Vicente Soberón y Rosabel, su esposa, que pocos días antes habían regresado al pueblo desde Australia. Después de los saludos de rigor, me dicen que allá entran a menudo a ver ésta web. "No sabes lo que nos gusta el tener noticias del valle de Bedoya desde tan lejos. Gracias a ti nos enteramos de muchas cosas". Entonces, y aprovechando la ocasión, le digo a Vicente: ¿No te atreves a ser tu el protagonista y someterte a una entrevista?. "No hay problema.....", me contestó rápidamente y así quedamos citados dos días después en el hotel Infantado de Ojedo.

Puntual a la cita y sentados en una mesa de la terraza del hotel, rodeados de flores y bajo un parasoles mientras saboreábamos unas cervezas, empezamos la entrevista.

¿Dónde naciste y en qué año?

Nací en Pumareña el día 8 de Noviembre del año 1.937, en plena guerra civil. Fui el cuarto de cinco hermanos.

¿Cuál es el primer recuerdo?

Recuerdo muy pocas cosas. Empecé a ir a la escuela con cinco años y me castigaban mucho porque era muy malo, revoltoso y peleón, me pegaba con todos los niños. Me acuerdo de una vez que fui a misa a Salarzón con mi madre y en un descuido suyo, me enganché a luchar con los demás chavales del pueblo. Me rompieron la camisa, pero la armamos gorda.

Otro recuerdo que tengo es que me mandaban llevar la leche a Castro con una marmita que abultaba más que yo. Me acuerdo que bajaba hasta Trillayo y allí me juntaba con Genio Cuevas que iba también a lo mismo. Genio era bastante mayor que yo y a veces me tenía que ayudar a llevar la marmita.

¿Te gustaba ir a la escuela?

No siempre me gustaba, falté mucho. Me mandaban de pastor con los cerdos, con las ovejas....., mi hermano Rafael se había caído de un cerezo y se había roto un pie y entonces me tocó a mi todo. Mi madre me usaba mucho, aunque también lo necesitaba. Iba con ella todas las noches a ordeñar y yo llevaba una cuchara para beber la espuma de la leche. Me gustaba con locura.

¿Llegaban los Reyes Magos a Pumareña?

Sí, sí llegaban, siempre dejaban algo en la zapatilla: avellanas, chocolate, algún caramelo..... Nos decía mi madre que entraban por la chimenea y así nos quedábamos de anchos.

¿Se pasaba hambre en aquella época?

En general no se pasaba hambre, aunque alguna familia sí que lo pasaba mal. Me acuerdo que algunas veces yo robaba en casa algo de pan para dárselo a otros críos que tenían necesidad. Mi padre, Colás, era carpintero y maderista y daba trabajo a mucha gente en subastas de madera. De aquella nos arreglábamos bien. Tenía una serrería en Ojedo, era socio con un alemán, pero con el tiempo todo se fue a hacer gárgaras y nos quedamos casi en la ruina.

¿Te acuerdas de algún maestro?

Me acuerdo de don Roberto, de don Eladio. A mi se me daban bien los problemas, pero de otras cosas fallaba bastante; no tenía memoria. Me acuerdo que en la escuela destacaban sobre los demás Mari Vega y José Antonio Prieto. Este me preguntaba la lección por el camino cuando íbamos a la escuela, y yo nada. Lo único en lo que yo destacaba era por las peleas, era el gallito. Iba por la calle mirando de reojo a cualquiera y con el que me miraba un poco mal....., pelea a cuento. No miraba si eran mayores que yo. Me acuerdo de pelearme con Ismael Cuevas, con Heraclio, con Tolinín, con mi hermano.....

Una vez que ya salí de la escuela, me acuerdo que por el invierno también recibíamos clases. Cuando finalizaba la clase, teníamos que recoger la enciclopedia en un armario y una noche me tocó hacerlo a mí. Precisamente en dicho armario había posada una manzana con unos colores que llamaban la atención. "Tengo que robarla......", pensé para mis adentros. Así que una vez que posé allí la enciclopedia, con mucho disimulo cogí la manzana. Pero el señor maestro, de reojo, vio la jugada y cuando nos disponíamos a salir nos paró a todos y dijo que quién la había cogido. Nadie respondió. Con mucho disimulo logré tirarla al suelo, pero al final tuve que cantar que había sido yo. El maestro se lo dijo a mi padre y este me dio una buena paliza (tendría yo unos 15 años), pero no acabó ahí la penitencia. Al día siguiente tuve que presentarme en la escuela donde estaban los niños y delante de ellos tuve que pedir excusas y perdón al señor maestro. Eso me costó mucho hacerlo.

¿A qué jugabais?

Jugábamos al "marro", a los "guardias y pasiegos", a "la una anda la mula", al "calvu". Al futbol un poco, muy poco; entonces lo hacíamos con pelotas de trapo. Yo corría mucho y no se me daba mal.

¿No jugábais a los bolos?

Sí, por supuesto. Yo no tenía mucho brazo, pero me gustaba jugar con las bolas grandes, de tres ceros que eran las más gordas. A la mano era muy bueno, pero al pulgar bajaba bastante, además sacaba el pie del tiro. Los que jugaban muy bien eran Ismael Vega y Berto Cuevas.

¿Algún juego más?

A mi me gustaba mucho andar en bicicleta. Con quince años ya tenía bicicleta. Ningún chaval de Bedoya era capaz de seguirme por la carretera arriba. Subir era lo mío. Yo creo que hubiera sido un buen ciclista. Tenía mucha fuerza en las piernas. Rompí varios pedales de esa manera.

¿Fuiste a la mili?

Sí, estuve en Pamplona, en Infantería, en Armas pesadas, pero apenas hice instrucción. Me acuerdo que era un tirador de primera y corría casi todos los días 25 kilómetros. Era muy bueno corriendo. Pero por mediación de una hermana mía que era monja y también estaba en Pamplona, me metieron de barman y estuve después todo el tiempo en el Hogar del Soldado. Allí lo pasé bien, pero trabajé mucho. Me dieron un par de permisos y no me dieron más porque me necesitaban allí.

¿Qué diversiones teníais los jóvenes en Bedoya?

Ya te dije que principalmente los bolos y la bicicleta. Me acuerdo que andábamos por todos los pueblos de la zona a las romerías. Solíamos ir Andrés Iglesias, Heraclio, Ismael, Nisio...... En más de una ocasión íbamos a cantar a la taberna de los pueblos. A mi no se me daba mal eso de cantar. Imitaba muy bien a Juanito Valderrama y a Antonio Molina.

¿Alguna anécdota para contarnos?

Sí hombre....., siempre hay alguna. Me acuerdo que Victoria y las hermanas Angeles y Josefina Cantero siempre nos estaban diciendo a Celestino Cuevas y a mi que a ver cuando cazábamos una liebre para comerla entre todos. Como no encontrábamos la liebre, Celestino y yo decidimos cazar un gato. Le cortamos la cabeza, las patas y parte del rabo y las tres muchachas a guisarle con arroz. Ellas no sabían nada. A la hora de la cena Celestino decía que él estaba  "lleno" y que no tenía hambre. A ellas les parecía muy raro pues Celestino era muy tragón y como no paraba de reírse, la cosa se ponía sospechosa. Al final tuvimos que confesar que en vez de una liebre era un gato. Celestino no lo probo pero el resto nos lo comimos todo y !!!bien bueno que estaba.....!!!!.

¿Y qué trabajos hacíais?

A los 15 años ya salí a serrar madera a Asturias. Fuí con mi hermano Rafael y fuimos contratados por unos hermanos que eran de San Andrés. Estábamos ya rayando con Galicia y mal estaba por entonces Pumareña, pero aquello me pareció el fin del mundo. Allí llegué a pasar hasta hambre y les robaba el tocino a los compañeros. Era un trabajo muy fuerte, pero así aprendimos a salir de casa.

Luego estuvimos en las Vascongadas plantando pinos y en Torrelavega haciendo pistas en el monte para sacar madera destinada a la Sniace. Aquí ganamos mucho dinero. Pero en general eran trabajos bastante malos y en muy malas condiciones. Comíamos tocino rustido en la sartén y vino. A la hora de la comida, alubias y así todos los días. Dormíamos encima de cuatro cañas que cogíamos por allí y de lavar la ropa nada de nada. Baños tampoco.

Pero los de Bedoya éramos todos muy buenos trabajadores, nadie se quedaba atrás. Se cogían muchas mojaduras y así dormíamos con ellas la mayoría de las veces, aunque yo ya estaba acostumbrado con las que cogí cuidando las ovejas. Esa es una de las cosas que las estamos pagando ahora.

¿Pero no había pastor en el pueblo para ir tanto con las ovejas?

Sí que le había, pero en mi casa teníamos rebaño aparte y entonces había que ir a cuidarlas. A mí me quitaron mucho de ir a la escuela y en eso tengo un recuerdo muy malo. Yo que no era muy listo y luego no me mandaban.....

¿Cómo se te ocurrió lo de emigrar?

Mira, después de dar tumbos en la sierra y en los pinos, empecé a oír a gente que venía del extranjero. Te diré que yo cambié por completo estando en la mili, allí desperté y me transfiguré, cambiando radicalmente mis pensamientos y modos de actuar. Me picó la curiosidad y leí algo acerca de Australia. En cuanto me licencié, lo primero que hice fue casarme enseguida por si me limpiaban la mujer, jejeje. Y al año siguiente, ya con 23 años, nació mi hija y a continuación me marché solo para Australia. Allí llegué sin trabajo pero yo tenía ya noción de dónde ir. Había leído que en la caña de azúcar se necesitaba mano de obra y allí ya estaban mi hermano Rafael y Nisio, el de Esanos. Ellos me facilitaron el trabajo en la caña de azúcar con unos hermanos vascos.

El trabajo era más duro que los pinos, pero con la diferencia que allí comíamos bien y había una buena cama. En Australia había ya unos reglamentos y los empresarios tenían que facilitar a los obreros casa y comida y nos llevaban hasta el pueblo más cercano a comprar lo que necesitáramos. Se ganaba dinero, como 12 libras al día que eran más de 1.000 pesetas, cuando aquí apenas se ganaban 100. Trabajábamos a contrato, a un tanto la tonelada y el trabajo de ocho, lo realizábamos entre cuatro, así que había que trabajar mucho. Teníamos que cumplir una cuota de trabajo diaria y si la hacíamos, el patrón no nos decía nada. Como allí me pintaba bien y ganaba dinero, cuando llevaba allá un año y medio, fueron también la mujer y la hija.

¿Pero tengo entendido que luego regresaste de nuevo a España?

Sí, después de ocho años en Australia, regresamos a España donde estuvimos un año. Con los ahorros que tenía, yo quería montar una gasolinera pero no pudo ser porque era difícil el hacerse con una. La burocracia y el papeleo lo impidieron. Así que al cabo de un año volvimos otra vez a Australia.

¿Otra vez a la caña de azúcar?

No, cuando volvimos de España nos quedamos en Brisbane que es la tercera ciudad más grande de Australia y en esta ocasión me dio por hacer plantaciones de tabaco y luego ya me metí en la construcción. Empecé de peón, luego aprendí albañilería y después conseguí una licencia para construir. Más tarde me puse por mi cuenta y llegué a formar una empresa cuyo nombre es "SoberonInvestments Property Limited". Si lo quieres ver está en Internet. La dirección es: http://www.soberon.com.au/developer.htm . Unos años después los hijos entraron a formar parte de dicha compañía.

Pero cuéntanos algo de cómo se vivía en Australia.....

No creas que fue todo un camino de rosas. Muchas veces me arrepentí de haber ido allí. Llegué a preguntar si se podía volver a España en bicicleta. Eso de no entender el idioma, era un nerviosismo enorme. Al año y medio de estar allí, ya fue mi mujer y la hija y todo cambió. Compré un coche y ya pensaba de otra manera. El inglés era muy duro para mí, no se me daba bien. Después de mucho machacar lo logré aprender, pero también te diré que si no lo hubiera aprendido, me hubiera servido el italiano. Con este idioma hubiera salido adelante igual. Aprendí el italiano muy rápido, pues había una amplia colonia de italianos.

¿Aparte del trabajo qué vida hacíais en Australia?

Los fines de semana solíamos ir a la playa. Hay también un Club de españoles, donde era el punto de reunión de los emigrantes. Allí nos invitábamos unos a otros a celebraciones familiares, bodas, bautizos.....

¿Cómo se ve a España desde tan lejos?

A España se la conoce como una nación con productos muy importantes. En la construcción que es lo que yo más conozco, tiene buenas calidades; yo uso azulejos españoles, de Castellón. Pero a España se la conoce mucho por sus embutidos, el jamón, los chorizos y últimamente se la conoce también mucho por sus gestas deportivas, el futbol, baloncesto, tenis......

Y a Bedoya ¿cómo se la ve?

De Bedoya yo solo hablo con mi hermano y cuñada. Allí no hay más emigrantes de acá. Yo vivo en Brisbane, una ciudad de casi dos millones de habitantes, y te diré que solo hay un constructor español, que soy yo.

Ahora que volviste a Bedoya ¿cómo la ves?

Me llevo una grata impresión de Bedoya, están haciendo muchos arreglos y construcciones nuevas. Cambiaron mucho los pueblos. Es una pena la falta de gente, a muchos ya no los conozco. A mi me hace mucha ilusión volver a mi tierra y no quiero decir "Adiós", solo hasta la próxima, pero ya estamos en la recta final. Yo ahora estoy cumpliendo con un objetivo: ver a la familia, los amigos, vecinos..... Yo puedo estar en Australia años y años, pero España y Pumareña no lo cambio por nada. Se que hay cosas mejores, pero no me importan. Aunque también te diré que estoy contentísimo en Australia, pero las raíces no se olvidan y siempre es muy entrañable volver a la "tierruca" y sobre todo ver amigos y familia. La única desventaja de vivir en Australia es que está muy lejos y no podemos hacer el viaje más a menudo.

¿Diferencias entre España y Australia?

Aquí la gente es más divertida, la raza inglesa es más apagada, pero los españoles nos unimos más con los italianos, que son muy similares a nosotros. Los australianos son aburridos, les gusta mucho beber cerveza y medio emborracharse. A los españoles nos aceptan muy bien, nos tienen por gente preparada. Los griegos e italianos son la colonia de emigrantes más numerosa. Españoles hay pocos y los pocos que había, regresaron a España cuando España iba bien

¿Qué consejos darías a alguien que quisiera ahora emigrar?

Cuatro cosas, sobre todo que tengan mucha ambición, pero también mucha honestidad, mucho empeño y siempre adelante. Nadie te trae los negocios a casa, hay que ir a buscarlos. Si vas a una nación y te metes a trabajar en una empresa....., hay que ser ambicioso y tratar de llegar algún día a ser el dueño de esa empresa, hay que arriesgar.

¿Qué personas de Bedoya destacarías, bien por su inteligencia, o por su laboriosidad?

Me acuerdo del tíu Nemesio Cuevas, de Gerardo Cantero....., en cuanto a la gente trabajadora creo que ese honor se lo puedes dar a todos.

Bueno, Vicente, esto ya llega a su fin. ¿Para cuando tu vuelta de nuevo a Pumareña?.

Mira, no lo se, los huesos los dejaré en Australia, allí tengo los hijos (tres) y los nietos. Ya nos movemos en el entorno de todos ellos y no te puedo decir para cuando será esa hipotética vuelta.

Pues, muchas gracias por contarnos tantas cosas y que sea pronto.

José Angel Cantero
Agosto - 2012

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