Francisco Gutiérrez de Valverde

En el pequeño pueblo de Quintanilla, perteneciente al municipio de Lamasón, vivió, a últimos del siglo XVIII, el matrimonio compuesto por Pedro Gutiérrez y Ana de Valverde, que engendraron cuatro hijos: Juan, Rosa (1.775), Carlos y Francisco ¿(1.780)?.

La única hija, Rosa, se casó en San Pedro de Bedoya con don Fernando Gómez de Bedoya. Los tres hijos varones, Juan, Carlos y Francisco, como muchos jóvenes de la época, se embarcaron rumbo a las Américas, concretamente al norte de México, a San Luis de Potosí. Un tío suyo, hermano de la madre y de nombre don José de Valverde, fue el que los llevó a San Luis de Potosí, donde por aquellos años se descubrieron ricas y suculentas minas de plata. Pero no todos los hermanos siguieron la misma actividad, ya que el mayor, Juan, se ordenó de sacerdote.

La riqueza de dichas minas ocasionó que muchos extranjeros, sobre todo españoles, concurrieran a San Luis para abrir florecientes comercios y para invertir sus capitales en la explotación minera, donde la aparición de dichas minas motivó que una multitud de mineros y aventureros llegaran al lugar en busca de suerte, desatándose una verdadera fiebre de la plata en medio de condiciones totalmente desfavorables. En sus principios no contaba con ninguna autoridad que se ocupara realmente de hacer respetar la ley; la anarquía era total y, como siempre, el fuerte se aprovechaba del débil.

En la explotación de las minas, principalmente se usaba el método de las participaciones: el dueño de la mina no pagaba un sueldo a los trabajadores, sino que le concedía un porcentaje de la venta del mineral extraído; eso ocasionaba que, en los periodos de bonanza, todos tenían dinero y lo gastaban sin consideración. Allí fue donde “aterrizó” el joven Francisco y pronto se erigió como dueño de una mina de plata, en sociedad con su compadre don Manuel Sáenz de Santamaría y un tal Isasi.

La independencia mexicana

Pero a los pocos años de su estancia en el País azteca, en 1.810, germina en México la guerra de la Independencia, con el levantamiento de caciques, criollos, mestizos, indios y tribus que pregonan la emancipación y arrasan con las posesiones de los españoles. En un principio, eran los mismos dueños de las Haciendas y minas los que intentaban frenar el bandidaje con sus propias armas, hasta que se organizaron escuadrones para contrarrestarles.

El Brigadier Félix Calleja fue quien se distinguió por sus métodos expeditivos contra la insurgencia, a la que prácticamente desarticuló. Él fue el encargado de organizar esos escuadrones y luego un Regimiento. En uno de esos escuadrones, denominado “Cuerpo de Caballería del Nuevo Santander”, acantonado en Río Verde (San Luis de Potosí), se alistó Francisco Gutiérrez donde llegó a ejercer el grado de teniente. La finalidad de estos escuadrones era contener los escarnios y sobre todo los robos de los indios gentiles y defender la costa de Tampico de cualquier invasión ultramarina. Francisco, en un principio, para poder defenderse de esos atracos, se había atrincherado combatiendo por libre contra los caciques, pero tampoco le fueron bien las cosas y no se pudo librar de ellos, ya que su casa fue saqueada en el año 1.811. A partir de ese momento, ya se incorporó definitivamente en el escuadrón, hasta que…….

Regreso a España

Un grave percance le obliga a retirarse del ejército. Francisco cayó herido en una pierna, hecho que ocurrió en el año 1.817 y a partir de entonces tuvo que vivir de las rentas de la mina y de un comercio de productos varios con su socio señor Santamaría. Pero los años le iban cayendo y tenía ganas de encontrar una mujer como compañera y que le diera muchos hijos. Para conseguirlo, decide regresar a España. Hacen balance de la tienda y se reparten el valor de las mercancías, dejando a su compadre, Santamaría, como encargado de todos los asuntos mercantiles y para cobrar los dineros que aún le debían sus acreedores. Antes de abandonar México, Francisco diligencia sus dineros y los invierte en bonos en el Real Banco de Escocia, en Londres, donde le producían unos rendimientos del 2%.

Después de dejarlo todo en regla, emprende el viaje de regreso a su patria en un Vapor que a la salida de Tampico, de donde partió, rompe un timón y tiene que tocar el puerto de Orleans en Norteamérica para repararlo, llegando sin más contratiempos a Burdeos (Francia) el día 28 de Mayo de 1.828.

Familia

Una vez llegado a España, soltero y con dinero, la primera visita que hace es ir a ver a sus ya ancianos padres a Quintanilla y a los pocos días se acerca hasta San Pedro de Bedoya para ver a su hermana Rosa. Francisco, aunque ya estaba cerca de los cincuenta años, no dejaba de estar aún “apetecible” para muchas jóvenes que le veían como lo que era: un indiano y un salvador para tanta miseria como había. En su visita a San Pedro conoce una bella y lozana muchacha, veinte años más joven que él, de la que se enamora. Pero existe un pequeño obstáculo: la muchacha, que se llama Juana, es a la vez su sobrina carnal, hija de su hermana Rosa.

Francisco tiene prisa por casarse y lo primero que debe de hacer es pedir una Dispensa a Roma para poder celebrar el matrimonio. 23.120 reales y 17 maravedíes le costó dicha Dispensa.

De éste modo, ya con todos los papeles en regla, el día 20 de Junio del año 1.829 se casó con su sobrina Juana Gómez de Bedoya. Como regalo de bodas, su suegra y a la vez hermana les regaló una vaca preñada. Francisco compra en el mismo San Pedro una casa-caballeriza que estaba derruida a sus suegros y la reconstruye como vivienda propia. Además compra en el valle varias tierras, prados y viñas.

En el año 1.831 ya había tenido dos hijos, “el primero, luego que recibió el Bautismo, se lo llevó Dios, y el segundo, que se llama José María, nació en 24 de Septiembre de 1.831”. Otra hija nació el 5 de Diciembre de 1.833 (Ambrosia). Otro hijo nació el 8 de Junio de 1835, el cual, “después de recibir el agua del Espíritu Santo, fue en el mismo día a darle las Pascuas”. El 10 de Octubre del siguiente año, 1.836, Juana dio a luz una niña (María). Otro niño nació el 15 de Enero de 1941 “el que a las tres horas de haber nacido, se fue a ver a Dios”. En fin…., en dicho año de 1.841 llevaba once años de casado y ya había tenido 10 hijos. “Contándolos todos, tuve diez hijos de los que tengo Allá a siete y tres acá: un varón de nombre José María y dos hijas, Ambrosia y María. Según están las cosas y la poca esperanza que prometen, no siento que se los haya llevado Dios”, escribía un resignado Francisco.

Sin embargo, Francisco se preocupa por sus hijos y los envía a estudiar a Potes, pero el mayor, José María, “quemó los libros” y Ambrosia y María lo mismo. “Según la relajación que en el día hay, no me da mucho cuidado el tenerlos en casa, pues más los quiero tontos que libertinos”. Su esposa Juana, padecía del estómago y había engruesado bastante (1.846) y un hermano de Juana desde México (Pedro, que estuvo de Mayordomo con los Condes de la Cortina) la envía un tejo de plata. La dice que “con él puedes allanar el cotero de Lobá para que entre el sol en San Pedo en el mes de Diciembre, ya que ninguno de los indianos que hemos venido a ésta tierra mexicana, hemos sido capaces de hacerlo”. A su sobrino mayor, José María, le mandó un reloj, pero sus padres no se lo entregaron “hasta que sea algo mayor y sepa cuidarlo”.

En ese mismo año, Juana fue a baños a Puentenansa. “Allí hay unas aguas termales que hace pocos años se han descubierto y la pintan muy bien, pero se ha robustecido demasiado en poco tiempo”.

Retiro en clase de disperso

Cuando Francisco regresó a España, una de sus primeras diligencias fue el intentar cobrar un retiro. Debido a las lesiones producidas en su etapa en el Ejército no podía desempañar trabajos físicos. El Comandante de la Provincia de Burgos le ordena presentarse para un reconocimiento de sus heridas, lo que hace Francisco. El resultado lo tenían que enviar a Valladolid.

En México había conocido a los Condes de la Cortina de los que era muy amigo y por medio de la recomendación de la Sra. doña Antonia Gómez de la Cortina, que vivía en Salarzón, escribe una carta a Capitanía General en Valladolid para indicarles que la Capitanía de Santander les había remitido las diligencias para su purificación o esclarecimiento. Pero el expediente se extravió. Debido a una confusión, dicha instancia fue a parar al Supremo Consejo de Guerra y Francisco debe de recurrir a la influencia del Administrador de la Hacienda del Excmo. Sr. Conde de la Cortina , de la finca “ La Dehesa ”, cercana a Valladolid, donde suele ir el Capitán General a cazar, para que le hable del tema.

La documentación que aporta es:

1.- Real despacho de retiro en clase de Dispersos, dado en Palacio a 19-10-1817.
2.- El de calificación expedido por el Excmo. Sr. Capitán General de Castilla la Vieja en 2-10-1832.
3.- Diploma de un escudo de distinción por haber estado en las batallas de Aculeo, Guanajauto y Calderón, concedido 27-02-1811 por el Excmo. Sr. Virrey de México, don Francisco Xavier Benegas.
4.- Un oficio del señor Brigadier don Félix Calleja, subinspector y Comandante de la Provincia de San Luis Potosí (México) en que me nombra Alférez Habilitado de la Compañía de aumento agregada al Cuerpo de Frontera, en la que me admite la oferta de servir a mi costa. Entonces fue cuando estalló en aquel Reino la insurrección y anduve a mis expensas hasta principios de 1.811 que robaron mi casa los insurgentes.

Una vez resuelto todos los trámites, Francisco empieza a cobrar el retiro de inválido en clase de disperso en el año 1.835

Bienes en México

En el año 1.831 le escribe su socio en México, don Manuel de Santamaría, indicándole que el Gobierno mexicano se ha echado sobre los bienes que tienen allí los españoles y habiéndole cogido algunos, le dice que para poderlos liberar, es necesario hacer una donación de ellos y ésta debe de ser otorgada en reino extranjero.

Así que Francisco se ve obligado a hacer la donación de todos los bienes que tiene en la República mexicana en favor de su sobrina doña Lucía Gutiérrez, residente en Rioverde (México) que era a la vez la esposa de don Manuel de Santamaría.

Para hacer la donación Francisco debe de ir a Francia que por esa época está también “revuelta” y Francisco necesita licencia del Rey por ser retirado en clase de disperso. Ante tales inconvenientes, desiste de ir por las pocas esperanzas de poder cobrar el dinero de los bienes que tenía en México. “Lo que el Gobierno agarra, será difícil que lo alargue…...”, y “me ha parecido más conveniente no echar dinero bueno, tras de lo malo”. De todos modos, no lo perdió todo, ya que el Sr. Santamaría logró cobrar algo por dichos bienes que luego remitió a Francisco.

Salud

El 12 de Febrero de 1.836, después de una larga enfermedad, fallece su hermana y a la vez suegra, Rosa. Y solamente diez días después fallece también su madre en Quintanilla. Francisco le envía 17 duros al cura de Lamasón para el cumplimiento de su madre.

Mal año para Francisco, con la particularidad que físicamente tampoco anda bien, “me duele mucho una pierna, hace mucho que me viene atormentando, por eso no tengo humor para nada. La carrera militar me acarreó males que me atormentan bastante, en especial reumas en tiempos de frío”. “Fuí un inutilizado de guerra y todos los meses debo de mandar a Burgos una fe de vida. El Ayuntamiento de Cillorigo, siendo Alcalde don José María Linares, tuvo la bondad de conferirme un trabajo, pero mi salud no me permitía desempeñar el empleo y hube de declinar dicho trabajo”.

Compra de Fincas

En 1.829, una vez casado, empieza a comprar fincas en Castilla. Necesita fincas que le puedan aportar muchas cargas de trigo, garbanzos y demás legumbres, así como hierba y vino. En un primer envite empleó 8.000 reales, pero tenían que venir a cobrar a Potes, pues “cuando el tiempo mejore podré yo ir allá”. Francisco quiere que las fincas estén en un punto concreto, no desperdigadas. "Es más cómodo comprar fincas donde ya tengo; cuanto más recogidas y juntas estén, es más fácil administrarlas". Nombra un Administrador de las fincas (Juan del Río) y empieza a comprar por la provincia de Palencia: en Valcabadillo, Gozón, Villapruviano, Bahillo, Pisón de Ojeda, Cubillo de Ojeda, Castrejón de la Peña, Villanueva, Loma, Buedo, Cantoral, Cubillo, Ruscales, Otero, Robladillo, Dehesa Montejo, Cardaño, Cantoral, Arbejal, Villaeles de Valdavia y Camporredondo.

En 1.832 compra en Villamorco, tambien en Palencia; “las fincas malas no las quiero, por baratas que las den”. A la vez concede créditos que luego cobra en dinero y a veces en grano. En ocasiones le mandan lino para que su mujer, Juana, se “divierta” en Invierno. Lo traían por medio de borrigueros y de carreteros, pero el puerto de Sierrasalvas estaba cerrado durante los inviernos varios meses para las caballerías. Para traer las cosechas principalmente de trigo, mandaba carros a Castilla aunque los carreteros en invierno se negaban.

Francisco también fue un acérrimo ganadero, con una cabaña de vacas. Para ello utilizaba la servidumbre. Fueron muchos los animales que entregó en parcería (a medias) y muchos los dineros que distribuyó tanto en el valle como fuera de él. Cuando las cantidades eran importantes lo hacía en forma de préstamos con escritura y siempre hipotecando fincas para asegurarse su posterior cobro. Cuando las cantidades eran pequeñas, se guiaba de su Libro de Cuentas donde reflejaba perfectamente todas las entregas que hacía, y cuándo eran saldadas las cuentas. Con estas aportaciones quitó mucha hambre a gentes que lo necesitaban para poder sobrevivir, aunque en alguna ocasión tuvo que andar en Justicia para poder cobrar las rentas.

Francisco fue un gran prestamista y un gran administrador del dinero. “De nada vale ganar dinero, si no se sabe mirar por ello. En Bedoya, aunque el hombre se mate trabajando, no se puede mantener. En éste año (1.838) hubo tanta agua en Bedoya que la cosecha fue muy corta y si el tiempo no cambia, sucederá lo mismo con la uva, que aún verde se está pudriendo y los maíces cada día están más verdes. Las muchas nubes que cayeron hicieron mucho daño en campos y arbolado”.

En 1.837 tenía como administrador y mayordomo a don Santiago del Valle, pero no estaba muy contento con él, ya que no le mandaba los informes pertinentes. “Si no quiere o no puede seguir con la Mayordomía , me lo dice claro. Yo no soy enemigo de andar variando de sujetos, pero …". “Las rentas no se deben de dejar de un año para otro, pues tan lejos de hacerles un bien a los llevadores, es perderlos”, le advertía.

En el año 1.844 compra a su amigo y a la vez protector, don Joaquín Gómez de la Cortina, las fincas que éste tiene en Trespeña (Palencia) por un importe de 155.000 reales. Una vez hecho éste pago, aún le quedan en el Real Banco de Escocia un depósito de 1.829 libras, 19 chelines y 8 peniques. “Hice la compra en Trespeña porque el dinero no se puede conservar a causa de la miseria que hay y por más que uno se niegue a darlo, se lo arrancan y no vuelve. Creen que a los indianos nunca se nos acaba”.

En un recorrido superficial de las fincas que adquirió en Castilla, éstas suman más de 250, y todas las tenía escrituradas con las correspondientes mediciones y linderos. En el valle de Bedoya tenía dos casas (una en Pumareña), nueve viñas, doce tierras, dieciséis prados y dos huertos.

En 1.846 el Banco de Escocia le sube los intereses a un 3%. En Londres tenía a un agente, don Manuel de Iturriarán, que era con quien se carteaba. En alguna ocasión le mandaban el correo en inglés y Francisco tuvo que advertirles que le escribieran en lengua castellana porque “en éste país no hay quien entienda a los ingleses”. Las cartas se las remitían siguiendo el itinerario de Burgos, Aguilar de Campóo, Potes, Bedoya.

Conclusión

Don Francisco Gutiérrez de Valverde, rodeado de sus tres hijos y de su esposa, falleció en su casa de San Pedro de Bedoya el 8 de Septiembre de 1.860. En su testamentaria dejó escrito que le aplicaran para su cumplimiento:

- Primeramente el funeral de parroquia que son diez misas y los testamentarios que llamen a los clérigos que tengan a bien para los tres días de funciones.
- En la parroquia de Santa María de Quintanilla cien misas de a seis reales que las aplicarán el párroco y el capellán de Quintanilla.
- Quinientas Misas de a seis reales cada una.
- Misas Botivas en San Pedro de Toja, San Julián, Nuestra Señora de los Angeles, San Miguel, Nuestra Señora de la O, La Cámara Santa de Santo Toribio, la Virgen de la Luz, la del Brezo y otra a la Purísima Concepción.
- La misa botiva de San José, si mi mujer aún vive, la mandará aplicar cada mes según la costumbre.
- Además otras diez y seis misas a medio duro cada una, las que mandarán mis albaceas aplicar en las parroquias o santos titulares. En total 636 misas

Como pequeño resumen, diré que la mayoría de estos datos fueron tomados de varios libros de apuntes escritos por el propio Francisco. En ellos se puede deducir que fue un hombre marcado por las heridas que sufrió en su periplo militar, por lo que no disfrutó de mucha salud, pero así y todo, dentro de sus posibilidades, fue un terrateniente y muy trabajador. Un gran ahorrador y un empecinado emprendedor; con un arraigado sentido religioso, muy meticuloso, con un carácter severo y con unos ideales bastante conservadores; servicial, inteligente, valiente y honrado.

Nota: Como información, diré que Francisco Gutiérrez de Valverde fue el tatarabuelo de: Cecilio Cuevas y hermanas, José María Vega y hermanas, Celia Cuevas y hermanos, Emiliano Bustamante y demás hermanos.

- José Angel Cantero - Febrero 2.010

 

 

Orden de S.M. el Rey donde nombra a D. Francisco Gutiérrez, Alferez del Segundo Escuadrón del Cuerpo de Caballería Provincial  del  Nuevo Santander en San Luis de Potosí (México). Año 1.815
"Dragones de Moncada" fue como se denominó un Escuadrón en la Guerra de Independencia de México. Esto es la portada de un libro de apuntes de esa época (1.813) que guardaba Francisco Gutiérrez.

- Julia Emma López Roca

- Lucio Vicente López Lozano

- Francisco Aguilar Piñal

- Juan Gómez de Bedoya

- Ángel Salceda y Antonia del Corral

- Félix de las Cuevas González

- Vicente López y Planes

- Ramón de la Vega Alonso

- Esteban Cuevas González

- Fernando Gómez de Bedoya

- Sor Estéfana de las Cuevas Salceda

- Sor Felipa de las Cuevas Salceda

- Mariano Cuevas y Cuevas

- Gaspar de Celis y de la Canal

- Juan Manuel de las Cuevas Movellán

- Lucas de Celis Gómez de Bedoya

- Felipe Cuevas Gómez

- Gerardo Cantero González

- Pedro Antonio Gómez Haza

- Moisés de las Cuevas Caviedes

- Rosa Mayo Barrallo

- Pilar Peña Gutiérrez

- Nemesio Cuevas y Cuevas

- Angel Soberón Vega

- José María Bedoya González

- Alfonso Gutiérrez Cuevas

- Mena Sánchez Cuevas

- Luis de las Cuevas y de las Cuevas

- Jorge de las Cuevas Gómez

- Nicolás de las Cuevas Cabiedes

- Primo Cuevas Alles

- El Marqués de Morante

- Condes de la Cortina

 

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