Juan Manuel de las Cuevas, "una enciclopedia viviente"

Juan Manuel de las Cuevas Movellán nació el día 16 de Abril del año 1.919 en el pueblo de Trillayo. Sus padres fueron Pedro "Perico" de las Cuevas y Josefa Movellán que procrearon a siete hijos.

Su niñez se desarrolló como la propia de un niño de los años 20 en un pueblo lebaniego que no tenía ni luz, ni agua, ni carretera. Asiste a la escuela de Trillayo, a la vez que ayudaba a sus padres en las labores propias de la labranza. Un tío suyo, Felipe de las Cuevas, que estuvo muchos años en México, les ayudó en la crianza de los pequeños, lo que supuso para Pedro y Josefa un gran alivio dentro de los escasos medios que había en la época. A Juan Manuel le hubiera gustado estudiar, pero los tiempos que corrían no eran los más propicios; lo mucho que aprendió, lo hizo en la universidad de la vida.

Cuando estalló la guerra civil Juan Manuel tenía 17 años, pero en cuanto cumplió los 18, en el año 1.937, se tiene que incorporar al Frente, concretamente en Pamplona donde hace el reclutamiento. Luego fue destinado al Frente del Ebro, en la provincia de Castellón, donde una bala le atravesó el pulmón y tuvo que visitar varios hospitales, temiéndose seriamente por su vida. Tanto es así, que tiene que sufrir varias operaciones y tan mal le veían que le llegan a administrar la extremaunción.

Así estuvo año y pico en hospitales hasta que, acabada la guerra, vuelve a Trillayo, donde sigue ayudando a sus padres. En su pueblo, la única distracción que había era jugar los Domingos a los bolos, donde Juan Manuel destacaba como un buen jugador y como un gran aficionado a ese juego. Esa afición, le venía de familia pues sus tíos Felipe y Manuel de las Cuevas fueron grandes jugadores del juego vernáculo.

En el pueblo de Cahecho conoce a una joven, María Antonia Sánchez, con la que se casa, y el matrimonio emprende rumbo a Santander donde establecen su residencia, criando a seis hijos. En la capital, un hermano suyo, José, que trabajaba en la Electra de Viesgo, le apoya y protege para que Juan Manuel entre a trabajar en la misma empresa.

En la eléctrica estuvo varios años, hasta que un buen día se enteró que en el Banco Español de Crédito necesitaban personal. Juan Manuel, valiente donde los haya, pensó que no podía perder aquella oportunidad y logró sacar la plaza mediante una oposición. En el citado Banco estaría ya definitivamente hasta su retiro.

Juan Manuel fue una persona que le gustaba hablar mucho, escribía mucho, leía mucho y siempre estaba con su sonrisa a flor de piel, haciendo posible que se convirtiera en un hombre de un gran ingenio con unas importantes dotes para la comunicación. Participaba en todos los saraos que en la capital cántabra realizaban los lebaniegos.

Por aquel entonces, otro ilustre lebaniego dirigía el periódico más importante de la provincia: “El Diario Montañés”, que competía con el “Alerta” por ver quien de los dos tenía la cartera de lectores más numerosa. Dicho lebaniego era Don Florencio de la Lama, un maestro para los muchos jóvenes que trabajaron con él y que ejerció una tutela no paternalista pero sí eficaz, aconsejando, corrigiendo y alentando.

Florencio conocía a la familia de Juan Manuel y viendo las cualidades del joven, se dio cuenta que era un muchacho instruido (leía mucho), campechano, populista y simpático; le llama un día y le dice que si se atreve a hacer una crónica de bolos, a lo que Juan Manuel accede con el lógico regocijo.

Lo hizo tan bien que Florencio no le dejó escapar y desde ese momento Juan Manuel se ocupó de redactar diariamente la sección de bolos, con el seudónimo de “Nel”, llegando a ser un peso pesado siempre que salían a relucir los bolos, haciendo un fenomenal trabajo de promoción y difusión debido a su pluma y a un marcado y característico entusiasmo. Su prodigiosa memoria, su ingenio y su agudeza, fueron suficientes para que se paseara por todas las boleras de la provincia, contribuyendo con su brillante proceder al realce del juego de los bolos.

Juan Manuel fue, así mismo, uno de los fundadores de la Casa de los Bolos en Santander con Viriato Camús al frente, que fue su primer presidente (1.955) y gracias a Juan Manuel, que movió los hilos necesarios, en el año 1.963 se jugó en Potes el Campeonato de España de Bolos de primera categoría, donde se proclamó campeón Joaquín Salas.

La dirección del “El Diario Montañés” se da cuenta que tiene una parcela donde el otro periódico local, el “Alerta”, le está comiendo clientela. Es la sección de fútbol donde el periodista José Ignacio Viota está desarrollando una gran labor. Entonces tratan de contrarrestar esa tendencia y viendo el éxito periodístico de Juan Manuel, se fijan en él para que abandone los bolos y pase a la sección futbolística del “Diario” para tratar de hacer sombra a la labor de Viota.

Así, en el año 1963 pasó a la sección de fútbol donde fue muy popular y leída su diaria sección de “Nel lo cuenta todo”. De esa manera surgió, entre ambos periodistas, una gran y sana rivalidad ya que hicieron un pacto no escrito que dio lugar a que la gente hablara y leyera de fútbol y que comprara la prensa, que era de lo que se trataba.

Aparte del partido que cada domingo jugaba el Racing en Santander, tenía que cubrir diariamente una crónica sobre los movimientos del equipo, sus entrenamientos, entrevistas, etc. etc.. A los partidos que jugaba fuera de casa no solía acudir, ya que su trabajo en el Banco le impedía desplazamientos largos. Únicamente a campos como Bilbao, Gijón, Oviedo, Burgos, Madrid…., que estaban más o menos cerca o tenían buenas comunicaciones para el regreso a Santander en el día. Escribió también en la Luz de Liébana, siempre con temas relacionados con el deporte.

Así estuvo durante varios años, hasta que el fútbol fue adquiriendo unos derroteros de profesionalización muy grandes y Juan Manuel se vio obligado a dejarlo ya que ni tenía los estudios que se requerían para ejercer el periodismo, ni su trabajo se lo permitía; tuvo que decir adiós a una tarea que siempre la ejerció con toda la ilusión del mundo y donde recibió muchas recompensas, no crematísticas, sino de amistad con mucha gente.

Tanto en el juego de bolos, como en el fútbol puso todo su leal saber y entender, siendo fiel a dos principios del periodismo: la veracidad y la objetividad, manteniendo excelentes relaciones con las juntas directivas y futbolistas. Juan Manuel aportaba un entusiasmo contagioso. Trabajó con disciplina y compañerismo, haciendo fácil el trabajo y la convivencia entre sus compañeros de profesión, combinando en el ejercicio de la crítica deportiva su responsabilidad y su gran amor al Racing.

El año 1.977 se jubiló en el Banco Español de Crédito, y al mismo tiempo abandonó la práctica periodística, pero no por ello abandonó su afición al fútbol y seguía asistiendo cada domingo al "Sardinero" para presenciar los partidos del Racing de sus amores, del que era el socio número 714.

En el plan personal fue mutilado de Guerra, tenía dos Cruces rojas al Mérito Militar y la Cruz Roja pensionada y medalla de campaña 1936-39. Dicha pensión era muy pequeña, pero lo suficiente para que el día del cobro, con ese dinero, poder invitar con un pequeño aperitivo a los compañeros cuando iban a la redacción del periódico a llevar sus trabajos. Juan Manuel era feliz con eso. Posteriormente le llegó el ascenso al empleo de Sargento de Infantería, cobrando ya una pensión mucho mayor.

Juan Manuel fue un hombre desprendido y servicial y le encandilaban las celebraciones familiares. Una vez jubilado, pasaba grandes temporadas en Trillayo y con una puntualidad taurina, a la una del mediodía, recibía en su bodega a sus amistades, familiares y vecinos. Con el pretexto de probar el excelente vino de su propia cosecha de la viña de la "Prada", se montaban allí verdaderas tertulias donde el bueno de Juan Manuel llevaba la voz cantante narrando siempre con una efusiva agudeza sus historias, anécdotas y vivencias de los años mozos. Era una verdadera enciclopedia viviente que los demás escuchábamos como unos neófitos aprendices.

Entusiasta de su genealogía, alardeando siempre de su apellido “De las Cuevas” y siempre con recuerdos y alusiones a sus antecesores, tarea y amor que supo transmitir a sus hijos. Siempre mantuvo viva su ilusión por vivir y él, que conoció en directo los acontecimientos de la Guerra Civil, atesoraba en su memoria toda una historia de nuestro país y muy especialmente de su pueblo de Trillayo.

Juan Manuel poseía también un gran conocimiento del mundo rural y bien se podría decir, y él lo tenía a orgullo, que era un hombre de pueblo. Un hombre grande por naturaleza, con gran sentido de la generosidad y de la caridad y con profundas convicciones religiosas. Fue miembro de la Cofradía de la Santa Cruz, llegando a presidir dicha Cofradía en los primeros años de la década de los 80 y asiduo a todas las celebraciones en el monasterio de Santo Toribio Liébana.

En el orden afectivo fue un ejemplo para cuantos le conocimos, porque siempre puso la sinceridad por delante. No tenía recámara. Todo lo hacía abiertamente, sin esperar recompensa ni buscando controversias ni discusiones.

En el año 2.005 el Real Racing Club le impuso la máxima distinción del club, la insignia de oro, junto a otros compañeros de la Prensa regional. Todos hicieron méritos sobrados, detrás del micrófono, la cámara o con la máquina de escribir, para recibir, al cabo del tiempo, en este sencillo pero emotivo reconocimiento, el agradecimiento más generoso de un Racing que tanto les debía.

En la primavera del año 2.007 el Ayuntamiento de Cillorigo de Liébana le concede, juntamente con su esposa Mª Antonia, un premio en la "Gala de Liébana" por toda una larga vida de sacrificio, de trabajo y de servicios a Liébana.

Donde siempre deseó, en su pueblo de Trillayo, falleció el día 30 de Noviembre del año 2.007.

- Aportación familiar
- Diario Montañés
- José Angel Cantero Cuevas - Noviembre-2.008

 

Juan Manuel de las Cuevas, "Nel"
Juan Manuel de las Cuevas Movellán
Bolera de Trillayo en los primeros años del siglo XX
Bolera de Trillayo a principios del siglo XX

- Julia Emma López Roca

- Lucio Vicente López Lozano

- Francisco Aguilar Piñal

- Juan Gómez de Bedoya

- Ángel Salceda y Antonia del Corral

- Félix de las Cuevas González

- Vicente López y Planes

- Ramón de la Vega Alonso

- Esteban Cuevas González

- Fernando Gómez de Bedoya

- Francisco Gutiérrez de Valverde

- Sor Estéfana de las Cuevas Salceda

- Sor Felipa de las Cuevas Salceda

- Mariano Cuevas y Cuevas

- Gaspar de Celis y de la Canal

- Lucas de Celis Gómez de Bedoya

- Felipe Cuevas Gómez

- Gerardo Cantero González

- Pedro Antonio Gómez Haza

- Moisés de las Cuevas Caviedes

- Rosa Mayo Barrallo

- Pilar Peña Gutiérrez

- Nemesio Cuevas y Cuevas

- Angel Soberón Vega

- José María Bedoya González

- Alfonso Gutiérrez Cuevas

- Mena Sánchez Cuevas

- Luis de las Cuevas y de las Cuevas

- Jorge de las Cuevas Gómez

- Nicolás de las Cuevas Cabiedes

- Primo Cuevas Alles

- El Marqués de Morante

- Condes de la Cortina

 

 

 

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javier el de Trillayo - 17-01-10

He leido detenidamente la "mini biografia" de "Nel" y creo que refleja perfectamente su paso por este mundo. Mucho me enriquecí con sus charlas. Nunca te aburrías con él. Gran defensor de lo nuestro. Y siempre al lado de un Gran Hombre hay una Gran Mujer. En este caso se cumple:Ahí está Mª Antonia. Un fuerte abrazo Mª Antonia

Juan Manuel de las Cuevas - 23-06-12
puevas@gmail.com

Juan Manuel, ¿Seremos parientes?. Nací en Leon en el 36 y he oido a mi padre hablar de un Juan Manuel: Podrias aclararme si tienes familia en León?.  Gracias y un saludo.
Raúl - 15-05-15
raulgomezsamperio@gmail.com

Un personaje entrañable. Me hizo una pequeña entrevista cuando siendo un chaval soñaba con jugar en el Racing. Le conocí poco, pero siempre me dio la impresión de ser un hombre bueno y honrado.
 

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